HAY A QUIENES ENCANTAN LAS POLÉMICAS
La unanimidad puede ser posible
En el fallo de un premio literario,
Pero yo la detesto, de ordinario,
Por ser poco didáctica e increíble.
Amén de escasamente apetecible,
Como cualquier asunto secundario,
Siempre que no devenga en tabernario,
El debate prefiero, aunque fungible.
A mí un montón me encantan las polémicas,
Pues, si eres reflexivo, hallas razones
De plétora inflamadas, sí, no anémicas,
De las que tomar puedes tres tazones.
¿Se pueden entender las tesis de otro
Sin en su de tortura montar potro?
Sus mocasines uno ha de calzarse
Y de sus rozaduras no zafarse.
Ángel Sáez García