SEMBLANZA DE OTRAMOTRO EN DOCE LÍNEAS
Si alguien me pidiera una semblanza rápida, en doce líneas, o sea, una etopeya, más que una prosopografía, de Ángel Sáez, empezaría la susodicha de esta guisa. Ángel Sáez jamás ha sido amigo, asiduo o partidario de acudir a foros de opinión. Yo no lo he visto nunca en un cenáculo, mentidero o tertulia. Y, cuando él, en sus urdiduras o “urdiblandas”, menciona o refiere alguna anécdota o suceso ocurrido en ellas, es porque varios amigos, “aldragueros” aficionados, diletantes, contadores de eventos, servidor incluido, le hemos puesto en antecedentes o sobre esa pista. Y la terminaría diciendo que a Ángel Sáez le ocurre lo mismo que al discípulo de Sócrates, Platón, cuyo verdadero nombre de pila era Aristocles, que fue, es y será más conocido por su seudónimo o heterónimo por antonomasia, Otramotro, que es la sombra de un literato clásico, Miguel de Unamuno, autor que le encanta.
Emilio González, “Metomentodo”.
Ángel Sáez García