Palpito Digital

José Muñoz Clares

Psicoputin y lebensraum

Putin está aplicando un principio fundamental de la ideología comunista, paradigma de la izquierda durante más de un siglo ya: el individuo debe sacrificarse o ser sacrificado por el bien común. Por eso, en las primeras horas de lo de Chernóbil, se envió a brigadas de hombres a la cubierta del reactor sin más protección que botas comunes de trabajo. Obedecieron guiados por su fe fuertemente arraigada en el comunismo redentor. Todos ellos murieron de una forma horrible en dos semanas por contaminación radioactiva. Todos fueron condecorados y a continuación enterrados con prisas y grandes medidas de seguridad sanitaria (Voces de Chernóbil, de la Premio Nobel S. Alexievitch).

La podrida ideología de aquella izquierda de primeros del siglo XX revive hoy en la Izquierda Reaccionaria que gobierna España, esos que no son capaces de identificar a Cuba como dictadura. Hoy Cuba, con Venezuela y Nicaragua, apoyan la invasión ordenada por ese nuevo Hitler que es Putin. Garzón, el mentecato de las carnes pútridas que vende España, pide que no se sancione a Moscú y que se disuelva la OTAN, justo ahora cuando Rusia reconstruye la URSS y el Pacto de Varsovia. Los indignados del podemos inicial pidieron la disolución de la policía y el ejército; ahora también piden que no se sancione a Rusia por la invasión. Los del Grupo de Puebla -Lastra, Zapatero…- se unen a las no sanciones, que bien muertos están los que ayer murieron asesinados en la primera «limpia» de población desafecta y de civiles destrozados por bombas.  

Acabaremos viendo ciudades arrasadas; ya vemos oleadas de refugiados huyendo del psicóputin apoyado de forma entusiasta por Trump, que hubiera querido hacer lo mismo con México. Ayer se luchó encarnizadamente en el área de Chernóbil. Hoy sólo quedan vencidos muertos y asesinos vivos. Y al cabo, cuando Ucrania haya sido masacrada y dividida, la nueva URSS habrá ampliado su lebensraum -espacio vital- que los nazis igualmente tomaron: territorio, mano de obra esclava y muchísimos recursos naturales, como hace Putin, al que el tipejo infecto del Galapagar califica como de derechas según la visión maniquea asumida por la izquierda reaccionaria y no combatida eficazmente por una acomplejada cultura liberal en el más genuino sentido del término: los hombres -anthropos- nacen libres e iguales, y libres deben seguir siendo como única forma de mantener su dignidad. 

 Si vimos con alivio el aplastamiento de la maquinaria nazi, organización archicriminal ¿tendremos que ver Moscú arrasado para que acabe esta pesadilla? ¿Veremos a Putin colgando de una soga como vimos a la cúpula nazi? ¿Habrá en el mundo el coraje preciso, la decencia necesaria para poner fin a esta situación? Un ancestral principio del Derecho nos ordena elegir el mal menor para evitar el mal mayor. ¿Dejaremos que el emperador Xi y el padrecito PsicoPutin tomen el mando del futuro y redefinan el régimen de libertades al modo chinosoviético? Temo que elegiremos otra vez la paz y con ella la deshonra. Así lo hicimos cuando Hitler ordenó invadir Polonia y Europa dejó solos a los polacos. Ahora Psicoputin amenaza a Finlandia y a Suecia si optan a entrar en la OTAN. ¿Qué estamos esperando? ¿Que invadan como círculo sanitario todos los países limítrofes con el imperio soviético, como ya hicieron tras la Segunda Guerra Mundial? 

¿Repetiremos la infamia? Hay dos guerras: la criminal invasión rusa de Ucrania y la defensa que los ucranianos hacen de su territorio y de su libertad. La izquierda reaccionaria apoya a Putin; los partidarios de la libertad ¿no debemos apoyar a Ucrania para que pare a esas columnas de tanques rusos dejándolos en llamas con sus tripulaciones dentro? Hay que parar a este neonazi. Tenemos que defender la libertad de los países europeos para tomar sus propias decisiones sin que lo obstaculice el matonismo de la neo URSS.

Sin olvidar lo que dejó dijo Hartmann: las guerras las hacen jóvenes que no se conocen y no se odian pero se matan, dirigidos por viejos que sí se conocen y se odian pero no se matan.

 

 

 

 

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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