Palpito Digital

José Muñoz Clares

Que ladren

La alianza de fuerzas políticas conservadoras resulta imprescindible para alcanzar la gran empresa nacional del momento: acabar con el sanchismo a corto y medio plazo. ¿Que ladrarán como lo ha hecho, y muy bien, esa perrita amaestrada que atiende por Lastra? Era de esperar y así está siendo. Quienes tuvieron la desvergüenza de formar la coalición abominable que permite al sanchismo saquear las arcas públicas y los bolsillos de los ciudadanos, degradar las instituciones y empobrecer a España tras  aliarse con la extrema izquierda y con quienes, de palabra y de obra, quieren desmembrar el país, se alzan ahora como coro de devotas entonando un miserere nobis porque el PP ha pactado copn Vox. Los querían atados de pies y manos de cara a luchar contra el crimen organizado y por fin se ha dicho que no, a la vez que decimos que este nuevo PP no parece ser quien nos libre de la siniestra «bota progresista»; han claudicado como en su día claudicó Casado a las órdenes de Teodoro, y aparentan que gobernarían más cómodos con una gran coalición que el perrosanchismo ha rechazado en todas las ocasiones desde 2019 hasta la fecha.

Los miedos monjiles del PP, aún en manos de las fuerzas más reaccionarias de una derecha ancestral y troglodita, van a hacer que sea Vox quien gane las próximas generales. De un partido se esperan ideas claras y propuestas acordes con los tiempos que corren, y eso el PP no lo sabe ni lo quiere hacer. Quieren caerle bien al gran perro y buscan cobardemente su beneplácito, con lo que asegurarían cuatro años más de latrocinio y arbitrariedad en toda la escala de la fontanería del Estado (Kelsen). Mucho dinero y mucho cargos a disposición de los caprichos de ese jefe rodeado de aduladores y palmeros a los que de alguna forma hay que pagar.

Vox le va a echar la pata por alto al PP, sin duda, pero es que se la va a echar también al psoe. Será Vox quien la próxima vez elija socios de coalición y ¿qué hará el PP? ¿Darle paso caballerosamente al psoe, que ya sabemos que pacta con quien haga falta con tal de mantener a sus huestes feudales bien pagadas y contentas?  En modo alguno. El partido de centro-derecha que necesita España no puede ir con remilgos como los ucranianos no pueden detener la invasión con la diplomacia de la estúpida Belarra, que representa la forma más obscena de abrirle el camino a Putin. Las monjas y monjes de clausura rezan por el mundo sin esperar nada a cambio; las neomonjas tipo Belarra y hasta esa déspota de Montero la menor quieren seguir con sus mantras flowerpower y, a la vez, influir en  el día a día de un gobierno incapaz de remediar, siquiera sea en parte, la estrechez en que nos ha metido, que sólo puede ya empeorar si sigue en las mismas manos. El PP tiene que desprenderse del peso ideológico de los hijos de Monse y arrinconarlos en sus pisos de señoritos y señoritas, con sus cilicios y sus disciplinas sabatinas, inútiles e hirientes. No se puede gobernar con el catecismo en la mano y el oído atento a los más temerosos del lugar. Casado duró hasta que arremetió contra Ayuso y Cayetana; Feijóo no ha durado ni una semana. Es el pepero acomplejado, la versión tibia de un BNGA con las aspiraciones aparcadas pero vivas. Y hablan de rescatar a González Pons -la esencia de todo lo viejo-, a sus compañeros pecholobos de cuadrilla…

Allá ellos. El próximo palo lo dará Vox y eso no será bueno: el programa de Vox es en parte antisistema y esa parte sólo la pueden limar sus ansias de poder y un grupo bien centrado de gente cuyo único objetivo sea acabar con el perro y su jauría, devolver a España el prestigio que han dilapidado -ni Borrell es ya de fiar- y tomar iniciativas talentosas como sería reclutar trabajadores ucranianos y volver a poner en producción esa parte de España que ha vaciado la falta de futuro. Resulta que ahora hace falta sector primario que sustituya las importaciones de Rusia y Ucrania. Rusos no vamos a traer, al contrario, pero ucranianos… todos los que haga falta. Y cuanto antes mejor.

Y el resto que ladre. Que ladren mucho, a rabiar, hasta que echen espuma por la boca. Lo inquietante sería que no ladraran cuando ven tan cerca el fin de todo un régimen entre bolivariano y tardocomunista capaz de arrasar con cualquier idea de progreso real de nuestra gente, la de nuestro país y de todos aquellos que ya han se han asentado en igualdad, cuyos hijos forman parte de nuestro futuro inmediato. Siempre fuimos mestizos de aluvión y ahora tendremos que serlo más aún en vista que de la natalidad no se puede esperar mucho.

 

 

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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