Palpito Digital

José Muñoz Clares

el sanchismo-podemismo

Fernando Savater, con el tono inteligentemente jovial y la claridad que suele, a la que nos ha malacostumbrado, señala en su última columna sabatina cómo los ultras, a los que viene a identificar como aquellos que abrazan cualquier fe en cualquier cosa o persona, real o imaginaria, de manera excluyente y hasta agresiva si lo entienden preciso, de lo que se sigue que resultan ser unos pícaros ultras los filoetarras, los golpistas catalanes y los podemitas en general, pero nunca los verán calificados de tales porque en España los ultras sólo se crían en el espectro conservador y en rencillas pueblerinas, mayormente futboleras como la del Barça y el Madrid. Pero no hay ultras de las espinacas ni del diésel frente a los de la gasolina. Puede que nos estemos perdiendo guerras muy divertidas pero de cuantas menos cosas se pueda ser ultra mejor para todas las criaturas que pueblan el planeta.

Llaman ciertos medios “ultra” a Vox con toda la razón del mundo, porque lo son pese a las buenas maneras y excelente formación que tienen algunos de sus representantes, como es el caso de su portavoz parlamentario. Sin embargo el catálogo de despropósitos (100) que estructura el programa compartido a todos hace iguales, al camarada Abascal y a Espinosa de los Monteros, a efectos prácticos y electorales: o son socios en lo fundamental, como parece, o uno de los dos nos está engañando en sus intenciones tal como hizo sánchez.

El pretendido aislamiento sanitario de Vox, que se declara constitucionalista sin reserva, no como los arriba citados, deriva de una campaña de subversión cultural sostenida tozudamente por el sanchismo-podemismo, hoy en hundimiento estrepitoso. Cuando a un fulano tiene que salir a defenderlo un residuo menor y memo como Zapatero es porque ya perciben todos la cadaverina de un cuerpo en descomposición, como es el psoe actual y no digamos el calamitoso y dañino sánchez y cuadrilla. Pero se le pasó al psicópata sadomaso -¿lo pondrán rijoso los abucheos?- que una revolución cultural como la intentada sólo acaba imponiéndose si se cuenta con una joven guardia roja que saque a contrarrevolucionarios de su casa y los apalee en público hasta la muerte, como gustaría a los señores marqueses del Galapagar: brigadas de tías  y lgtbi persiguiendo machos para vengar la deuda ancestral que tenemos contraída con Eva y con la diversidad sexual. Así mismo nació y creció la por entonces emergente Unión Soviética, donde hubo una propuesta (sin éxito) de eliminar a toda persona mayor de cuarenta años y sanear así la salud democrática de la población eliminando todo vestigio del pasado. Eso es lo que han intentado los sanchistas en España y porfiarán si la bofetada de julio no es lo suficientemente rotunda como para quitarle toda esperanza de futuro, a él y a los cobardes socialistas que han tolerado la ignominia a cambio de seguir tocando poder para corromperse hasta la médula, y no toda corrupción, aunque sí la mayor parte, tiene que ver con las golfadas del tito Berni. Hay una forma viciada del uso que hace del poder el más modesto alcalde pedáneo o el presidente del gobierno, que deslegitima el uso mismo del poder por desconexión con los votantes y con España y su Constitución.

La subversión de la realidad obstinada y obscenamente sostenida -y propagada de nuestro bolsillo- por los autoproclamados progresistas, hoy salientes, obedece a la doctrina que fluye del Libro Rosa de sánchez, texto fundacional de la doctrina sanchista-podemista que hipnotizó a tantos como para aceptar luego, a título de rebaño, una neocultura -tan vieja como el Sol- según la cual la realidad no es cierta y no son ultras quienes ciertamente lo son. Así que 2 y 2 ya no son necesariamente 4.

Vox, es un partido de ultraderecha al que parece que no se le cuece el pan sin que el aborto quede fuera de la actual legislación permisiva, los gais sean vistos bajo sospecha de abominación –otra vez- y puedan los padres engañar a sus hijos hasta los 18 años a base de aislarlos de la realidad acercándolos a una determinada creencia religiosa “ultra”. Nunca han renegado del franquismo y al mismo Abascal se le nota un ademán muy joseantoniano, muy de rutas imperiales que nos llevan hacia Dios. Todo es macho y rancio en sus ademanes, por muy firmes que sean y por mucho que se afile la barba como lo hiciera Anguita y su programa programa programa. Lo de cerrar el partido hundiéndolo en la opacidad tiene pésimos precedentes (Alemania, 1934) que dieron lugar a posteriores hechos atroces. Cuanto se perpetra en la oscuridad ocurre bajo sospecha legítima de ilegalidad. Ellos sabrán.

No estamos para nostalgias explosivas pero tampoco para acusar a Vox de los delitos que supuestamente cometerá, que es mucho suponer, mientras de otros los tenemos acreditados y ahí siguen. Hay que recibir a Vox en el régimen democrático que traza la Constitución, con la presunción de inocencia por delante para ser fuertes contra quienes la quieren derogar a la catalana, y siempre que ellos no pisoteen ni pretendan entrar a saco más allá del orden constitucional.

Guardiola delenda est y a pactar sin complejos. Lo único que nadie va a perdonar ni al PP ni a Vox es que no apeen al sanchismo del poder por la misma razón que adujo el Sanedrín cuando ordenó que Roma crucificara a Jesús: por el bien de la nación.





 

 

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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