Artículo de opinión

Opinión: La irresponsabilidad como forma de gobierno

Opinión: La irresponsabilidad como forma de gobierno
Nicolás Maduro y Juan Guaidó PD

La ausencia de expresión, contundente, manifiesta, así como la ausencia de sintonía con los problemas de las grandes mayorías, como la carencia de combustible, el problema económico que agrava el hambre, la necesidad, que crea una gran frustración en los jóvenes y los obliga a emigrar, entre otros, es la mejor prueba que tenemos un gobierno que no solo no gobierna, sino cuyo único papel es evidenciar los hechos, las injusticias, sin mostrar un ápice de acción. Observan como todo ocurre y de vez en cuando, opinan.

Falta sangre en las venas.

Son irresponsables porque tienen 22 años ofreciendo lo que no cumplen, o lo que no saben hacer.

En dos años y corriendo el tercero, estamos peor.

¿Cuál era el objetivo?

Se llega al poder para hacer, para transformar. No para otra cosa.

El primer consenso y acuerdo de nuestra oposición, especialmente la que más gráficamente se identifica como la de la MUD-G4, es con la gente. Los abandonados.

Lo ideal sería tener, ante una dictadura, un régimen oprobioso y destructivo como el chavista, una oposición madura, coherente, decidida y representativa de las mayorías.

No la tenemos.

La actual no puede exigir elecciones, cuando ellos a lo interno son tanto o más dictadores que Nicolás.

Sería mayor retroceso para la nación, salir de Nicolás para probar con una fórmula de aparente color libertad…

Una de las máximas que debe presidir la política es arreglar las cosas que funcionan mal, y no dañar las que sí funcionan.

Nuestro insólito universo político en Venezuela, tiene dos responsables: Uno por acción. El que ejerce el poder con el usurpado gobierno, de manera destructiva y el otro, presuntamente legítimo, pues se subroga un título que nadie le otorgo, y a muy pocos consultó, por omisión, inacción y no hacer…Lo que ayer pudo lograr, hoy está muy lejos y perdió la magia.

¿Qué hacer?

Donde quiera que estés, dentro o fuera de Venezuela, no calles. Presiona con tu opinión, a favor o en contra. No creas todo lo que te dicen y acata el mandato de tu lógica conciencia.

Lo peor sería perder la fe.

Este régimen como llegó se irá. No solo por cierto…

CAIGA QUIEN CAIGA

¿Participará la MUD en las próximas elecciones?

Sí y no.

¿Cómo así?

El limbo jurídico de la nación, la deslegitimación de quienes ejercen el poder en Venezuela, implica la asunción en el poder de una élite política, plagada de beneficios. De privilegios.

Ustedes no tienen ni la más remota idea, de los miles de negocios que han hecho los falsos opositores.

¿Los van a perder al participar contrariando la línea de continuidad, que ha dado el nuevo gobierno de Estados Unidos, a lo realizado por Trump?

No. Definitivamente no.

Hay negocios utilizando las relaciones del nuevo status en monómeros, citgo, manejo de fundaciones, ayudas y ene cantidad de “guisos”.

Han construido empresas en los Estados Unidos, en Colombia, en Panamá, en España y muchos países. Por cierto teniendo como aliados a “testaferros” de chavistas afectados por las sanciones de Estados Unidos.

No arriesgaran eso, salvo que hipotéticamente (no lo veo en el escenario), el régimen acepte las condiciones que exige la administración Biden y se realicen auténticas elecciones.

Por ello, los jefes de esa mafia opositora, utilizará a terceros, muchos de sus propias filas y entorno, a los cuales seguramente en el teatro preparado, expulse y hasta acuse. Una película similar a la que tienen dos eternos socios, hermanos de pacto de sangre de más de 40 años: Bernabé y Henry Ramos. La misma de Stalín con el nuevo tiempo. De Parra, Brito y demás con Borges y López.

Mención aparte merece Capriles. Su juego es otro.

Una vez leí del analista y politólogo español José Ignacio Torreblanca, lo siguiente: “…Obra bien y deja el resultado en manos de Dios… Esa es la lógica que se ha impuesto en la política española, una lógica religiosa, ejemplo paradigmático de lo que Max Weber describiera como “ética de las convicciones”. El efecto principal de actuar exclusivamente en función de las convicciones, como señala el sociólogo alemán, es que los actores se exoneran a sí mismos de las consecuencias de sus acciones, es decir, se convierten en irresponsables. A dónde o a quién se traslade la responsabilidad no es importante: las consecuencias se atribuirán a circunstancias más allá del control de uno, a la mala fortuna o a la perversidad de los demás. Al contrario que la ética de las responsabilidades, que examina críticamente una y otra vez las relaciones entre medios y fines, la ética de las convicciones solo viaja río abajo hasta desembocar en el océano, no permitiendo nunca remontar el curso del río para, a la luz de las consecuencias de las acciones propias, corregir las decisiones tomadas”.

Ojalá los políticos venezolanos, tanto los chavistas, como los denominados opositores MUD, leyeran y actuarán en consecuencia. Venezuela sería otra.

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