ELECCIONES HISTÓRICAS

Bolivia: los 3 cambios que propone Rodrigo Paz tras su llegada al poder y el fin de dos décadas de desastrosos gobiernos de izquierda

El éxito dependerá de la habilidad de Paz para construir consensos efectivos, gestionar expectativas realistas y evitar una crisis social mayor

Rodrigo Paz
Rodrigo Paz. PD

Bolivia se encuentra ante un momento crucial.

Los analistas coinciden en que estamos ante “un cambio de era”, pero queda por determinar si será sostenible.

El éxito dependerá de la habilidad de Paz para construir consensos efectivos, gestionar expectativas realistas y evitar una crisis social mayor.

Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano, ha triunfado en el primer balotaje presidencial de la historia del país con un 54,5% de los votos, superando al conservador Jorge “Tuto” Quiroga y cerrando casi veinte años de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS).

La victoria de Paz no solo implica un cambio de partido: simboliza una ruptura evidente con el modelo estatista, nacionalizador y centralista que definió la era de Evo Morales y Luis Arce.

Bolivia concluye un ciclo político caracterizado por el estatismo mientras se adentra en otro repleto de incertidumbres. Rodrigo Paz asume con un mandato claro para redirigir el rumbo del país; sin embargo no hay garantías sobre su éxito inmediato. Su programa es ambicioso: menos intervención estatal frente al mercado; menor centralismo junto a mayor autonomía; menos opacidad respaldada por más control.

El reto va más allá de lo económico o lo político; toca también aspectos culturales profundos. Dos décadas bajo la hegemonía del MAS han dejado marcas imborrables tanto en las instituciones como en la sociedad boliviana misma. Cambiar ese legado requerirá tiempo, astucia negociadora e incluso una dosis adicional de realismo.

El mundo estará atento a lo que ocurra aquí. Bolivia podría convertirse en un laboratorio donde experimentar una transición desde el populismo hacia un modelo más liberal dentro de una región donde ese camino ha resultado poco explorado durante los últimos años.

Crisis económica

El nuevo presidente toma posesión en medio de una de las crisis económicas más severas que ha enfrentado el país en cuatro décadas, caracterizada por la escasez crítica de dólares, combustibles y alimentos esenciales. Ahora surge la interrogante sobre si este cambio será sostenible y cómo impactará en la región.

El contexto es fundamental. Durante el mandato del MAS, Bolivia experimentó crecimiento económico, pero también acumuló desequilibrios significativos. El Estado se amplió, las empresas públicas vieron aumentar sus pérdidas y la dependencia de los hidrocarburos obstaculizó cualquier intento de diversificación. La corrupción, junto con una burocracia pesada y falta de transparencia, minaron la confianza ciudadana. Las regiones más prósperas, como Santa Cruz, han demandado mayor autonomía sin éxito. La policía y el sistema judicial han quedado bajo sospecha. Todo esto ha contribuido al cansancio social que llevó a Paz a la presidencia.

Los tres cambios estructurales propuestos por Rodrigo Paz

Rodrigo Paz presenta un programa ambicioso que se articula en torno a tres ejes fundamentales destinados a transformar Bolivia desde sus cimientos.

1. Economía abierta y “capitalismo para todos”

Paz aboga por un giro hacia el libre mercado. Su lema es “capitalismo para todos”: busca facilitar créditos accesibles a todas las clases sociales, reducir impuestos y aranceles para abaratar precios y atraer inversión privada tanto nacional como extranjera. Critica el excesivo intervencionismo estatal y propone congelar empresas públicas que operan en números rojos. Su objetivo es que el sector privado sea el motor del crecimiento.

El desafío que enfrenta es monumental. Bolivia presenta un déficit fiscal considerable. Paz rechaza solicitar ayuda al FMI y opta por créditos ya aprobados por otros organismos internacionales. Además, planea eliminar subsidios a los combustibles, salvo para las familias más vulnerables. Sin embargo, expertos cuestionan la viabilidad de estas medidas: careciendo de mayoría parlamentaria, deberá negociar con la oposición para llevarlas a cabo.

2. Descentralización radical: la “Agenda 50/50”

Uno de los cambios más significativos es la redistribución del presupuesto nacional. En este momento, el Estado central controla más del 80% de los recursos disponibles. Paz propone dividirlos equitativamente entre el gobierno nacional, los departamentos y las universidades públicas. Esta “Agenda 50/50” responde a las demandas históricas de regiones como Santa Cruz, considerada el motor económico del país, que ha reclamado mayor autonomía durante años.

La descentralización no es un concepto nuevo —la Constitución ya lo contempla— pero nunca fue implementada completamente bajo el MAS. Ahora, Paz desea hacerla efectiva. También promete descentralizar la policía para hacer frente a la inseguridad y al narcotráfico; su vicepresidente Edman Lara, un exoficial conocido por denunciar corrupción interna, lo respalda en esta iniciativa.

3. Reforma del Estado: menos burocracia, más control

El tercer pilar consiste en una reforma profunda del Estado. Paz propone recortar beneficios para políticos y funcionarios públicos, digitalizar las compras estatales para evitar corruptelas e incrementar los controles anticorrupción. Además plantea reformar el sistema judicial eliminando la elección popular de jueces —una práctica única en el mundo— con miras a disminuir la politización en este ámbito.

Estas iniciativas requieren cambios constitucionales y apoyo parlamentario. Sin contar con una mayoría propia, Paz dependerá de alianzas con sectores conservadores y regionales para implementar sus propuestas. Esto conlleva el riesgo de estancamiento o reformas incompletas.

Antecedentes y desafíos

Bolivia ha vivido dos décadas marcadas por el populismo económico y una creciente polarización política. El MAS llevó a cabo la nacionalización de hidrocarburos, telecomunicaciones y electricidad. Si bien logró reducir pobreza e informalidad, no logró diversificar su economía ni modernizar sus estructuras estatales. La excesiva dependencia del gas natural dejó al país vulnerable ante caídas en los precios internacionales.

La crisis actual es profunda: escasez de dólares, inflación reprimida y desabastecimiento generalizado son problemas palpables. El modelo estatista ha agotado su margen operativo. Las protestas sociales han sido constantes en los últimos años; así que el voto a favor de Paz refleja no solo un anhelo por cambio sino también incertidumbre respecto al futuro.

Perspectivas y riesgos

El programa propuesto por Rodrigo Paz representa un cambio político y económico sin precedentes en Bolivia desde 2006. Abre una puerta hacia una economía más abierta, un Estado menos pesado y una gestión más transparente; sin embargo enfrenta serios obstáculos:

  • Fragilidad parlamentaria: Al carecer de mayoría propia, cada reforma requerirá negociaciones con una oposición fragmentada.
  • Resistencia social: Sectores populares e indígenas podrían oponerse a recortes sociales o privatizaciones.
  • Riesgo geopolítico: Un giro hacia la derecha en Bolivia podría alterar drásticamente el panorama político sudamericano tradicionalmente dominado por gobiernos progresistas.
  • Contexto económico: La crisis actual limita las posibilidades para implementar políticas expansivas o compensar a aquellos perjudicados por ajustes económicos.

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