La vida de un periodista es más frágil en México que en Iraq

La vida de un periodista es más frágil en México que en Iraq

Miguel Pato (Periodista Digital).- El clima de inseguridad para los profesionales de la información en México es palpable si se tiene en cuenta que, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en apenas dos años las agresiones a periodistas han aumentado en un 70 por ciento. Hasta el punto de que México ha arrebatado a Colombia el dudoso honor de ser el país más peligroso de Iberoamérica para el ejercicio de los medios de comunicación.

Los dos últimos años se conocen como tiempos negros para el periodismo en México. De hecho es más seguro trabajar de reportero en Iraq que en este país centroamericano. Y es que mientras que en el país árabe entre 2004 y 2005 hubo dos homicidios y dos secuestros, en México se contabilizaron nueve muertes, un desparecido y 115 agresiones.

En el antiguo imperio Azteca, el periodismo ya es considerado de «alto riesgo». Prueba de ello es que a los reporteros de ciudades como Juárez o Nuevo Laredo se les recomienda usar chalecos antibalas, según explicó el director general del Programa Agravios contra Periodistas de la CNDH, Luís Raúl González.

Este comisionado apeló al reciente ataque contra el diario El Mañana de Nuevo Laredo, cuando presuntos miembros del cártel de Juárez lanzaron una granada y realizaron más de 20 disparos a las instalaciones del diario hiriendo gravemente el reportero Jaime Orozco Tey.

Medidas de protección

Según una información recogida por el diario mexicano La Crónica de Hoy, especialmente a raíz de este suceso en Laredo, fotógrafos y reporteros que cubren informaciones policiales, en especial los que trabajan las guardias nocturnas, llevan chalecos antibalas.

Luís Raul González indica que

Principalmente en ciudades fronterizas y ahora en Acapulco, Guerrero, «hemos visto con bastante preocupación la gravedad del clima de inseguridad que tienen que enfrentar los reporteros que están expuestos al denunciar actos que afectan intereses económicos, políticos o sociales».

La unión hace la fuerza

Este clima de hostilidad en el que se han visto involucrados en los dos últimos años más de un centenar de periodistas ha llevado a los medios de comunicación a organizarse entre ellos con la firma de la llamada «Declaración de Hermosillo y Proyecto Fénix» para terminar las investigaciones que sus compañeros desaparecidos han dejado sin concluir.

De esta forma no se rinden ante aquellos que buscan silenciar la voz de la comunicación y de la libertad de expresión, a la vez que denuncian «el clima violento que enfrentan». Una situación de acoso que puede venir provocada, incluso, desde las autoridades políticas,

Así lo señala el funcionario Luís Raúl Gonzáles que citó el caso de periodista Lydia Cacho, cuya detención habría sido ordenada por el gobernador de Puebla, Mario Marín. Según González, la periodista denunció actos de pederastia, que implicaban a un empresario textil amigo del mandatario estatal.

González concluye diciendo que

“Evidentemente hay condiciones de inseguridad para los comunicadores, de riesgo a su integridad física y de riesgo a su tranquilidad emocional para ejercer uno de los derechos fundamentales del ser humano: la libertad de expresión».

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