En Hora 25 se mean mientras la Policía Científica se caga

«‘Cartagena’ revela que la Policía le pidió que captara a Zougam para ‘El Tunecino'». Supercalifragilisticoespialidoso. Nada. Es el misterioso acertijo con el que abre un diario. Suena a algo del 11-M. Llega a Hora 25 de Carlos Llamas; el despiporre padre. Allí que ‘Cartajena’ revele que la Policía le pidió que captara a Zougam para ‘El Tunecino’ es para partirse. Otros prefieren saber. Aunque sea para contradecir. Eran 200. No es broma.

La información la firma Antonio Rubio, uno de los grandes periodistas de investigación en España. Gracias a él, y a su ex mitad, Manolo Cerdán, hoy sabemos de que color era el GAL. Anoche dio a su periódico los siguientes datos: «Farssaoui, testigo protegido y confidente policial, revela que los agentes de la UCIE le prohibieron seguir controlando a Allekema Lamari. También dice que le impidieron contar al juez que estuvo en el chalé de ‘El Chino’«.

El barullo de datos que conforman el sumario del atentado de Madrid, que dejó a 200 personas despedazadas sobre las vías, suponen un enredo incomprensible para la mayoría. ¿Qué nos cuenta Antonio Rubio? Vamos a tratar de entender. Por lo de saber.

«La Policía le pidió que empujara, que acercara, que incitara, que captara, a Zougam para el grupo de ‘El Tunecino’. Y se produce algún acercamiento, pero esa captación no termina de consumarse, porque, de hecho, Zougam no aparece en ninguna de las reuniones clave que luego Cartajena denuncia ante la UCIE. Esto hay que ponerlo en relación con el testimonio de Trashorras en el que él recordaba que, cuando llegan a Avilés, la Policía está empeñada sobre todo en que implique a Zougam y a ‘El Tunecino’. Y él dice: Oiga, si es que yo no conozco a estos dos señores.»

La explicación es de Pedrojota Ramírez, en la tertulia de Losantos. Pero, ¿quién es Zougam?

«Es que Zougam es el personaje clave en la secuencia de acontecimientos que tiene lugar en España el 13 y el 14 de marzo de 2004. Porque es la detención de Zougam, un señor que, según el relato del juez y de la fiscal, les ha vendido las tarjetas y luego ha participado en la siembra de mochilas bomba en los trenes. Y sabiendo, porque ya se ha descubierto que en la mochila de Vallecas hay una tarjeta de las que él sabe que él ha vendido, de las que han pasado por su tienda, y sabiendo que él ha participado en la siembra de mochilas bomba, se queda tranquilamente en su locutorio, en su casa, esperando a que lo detengan.»

Conclusión:

«Entonces te encuentras, claro, con que lo tenían de comodín. (…) A Zougan lo quisieron meter en la céluda de Abu Dahdah del 11-S. Y no pudieron. Y entonces le dicen a Cartajena: Oye, acércalo al Tunecino, así los tenemos controlados a todos. Y el día 13 dicen: ¿Quién es el islamista oficial, el que tenemos en nómina? (…) Que detengan a Zougam

Los periodistas de investigación del diario El Mundo, con la coordinación de Pedrojota Ramírez, no aflojan en su empeño. Este lunes nos contaban que la Policía, la UCIE, prohibió a su confidente Cartajena comunicar a los jueces Garzón y Del Olmo las informaciones que él tenía de la relación entre ETA y los islamistas. Otro día nos informaron de que los de Interior se afanaban con el típex para dejar como una patena un informe de unos peritos que se les ocurrió poner ETA. Encaja.

De momento, la cúpula de la Policía Científica está encausada. Un defecto de forma subsanable en el proceso ha servido a los pro para tratar de ridiculizar de nuevo la sustancia. Da igual. Al tiempo. José María Ridao, Carlos Mendo, Miguel Ángel Aguilar y Carlos Carnicero se mean. Los de la Policía Científica, mientras tanto, se cagan.

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