El hijo de Mia Farrow y Woody Allen está considerado por los progres como el prodigio del periodismo 'Me Too' en EEUU

‘The New York Times’ pone en la picota a Ronan Farrow y siembra de dudas su genialidad periodística

"Si se analiza el trabajo del señor Farrow en 'The New Yorker' y de su 'bestseller' de 2019 se empieza a ver un poco de inestabilidad en sus cimientos"

'The New York Times' pone en la picota a Ronan Farrow y siembra de dudas su genialidad periodística
El periodista Ronan Farrow. PD

El mito tiene los pies de barro y se tambalea. Cuando menos se esperaba, porque Ronan Farrow, el niño prodigio del periodismo norteamericano, era un icono intocable.

Hasta que Ben Smith, recién fichado como columnista por The New York Times y hasta febrero fue el director informativo de BuzzFeed News, se dedició a hincarle el diente.

«¿Es Ronan Farrow demasiado bueno para ser verdad?».

Este es el agresivo titular con el que Ben encabezaba su pieza este fin de semana, para radiografiar en NYT al hasta ahora incuestionable Ronan Farrow.

Ronan, con solo 32 años, es ya el periodista de investigación más famoso de EEUU.

Sus revelaciones han ayudado a tumbar a pesos pesados relacionados con abusos contra mujeres, como el superproductor Harvey Weinstein, o el fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman.

Sus artículos en la revista The New Yorker le han convertido en un héroe mediático y una figura reverenciada en la era MeToo.

La celebridad de Farrow antecede a su brillo como periodista.

Es el hijo de Mia Farrow y de Woody Allen, a quien odia y que podría no ser su padre real.

Woody Allen, Frank Sinatra y Ronan Farrow.

La propia madre reconoció lo que anticipa un parecido físico indiscutible: que ‘posiblemente’ es hijo de Frank Sinatra, con quien la actriz mantuvo un romance.

«Mira, todos somos ‘posiblemente’ hijos de Frank Sinatra», zanjó el periodista en una entrevista con The Guardian en 2013.

Farrow fue niño prodigio y como veinteañero imberbe ya trabajó para la Administración Obama y para entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Desembarcó en el periodismo de investigación en 2015 en la cadena NBC.

En el otoño de 2017, debutó en The New Yorker con un artículo demoledor sobre Weinstein, el primero en el que alguien le acusaba de violación y que podría abrir una investigación criminal.

Después, llegaron las investigaciones de otros magnates de los medios, como Les Moonves -presidente de la CBS-, y un libro superventas sobre los grandes depredadores sexuales.

Ahora, la solidez de esas investigaciones están en entredicho.

  • «Si se analiza el trabajo del señor Farrow en The New Yorker y de su ‘bestseller’ de 2019 ‘Catch and Kill: Lies, Spies and a Conspiracy to Protect Predators’, se empieza a ver un poco de inestabilidad en sus cimientos».
  • «Escribe narrativas irresistiblemente cinemáticas, con inconfundibles héroes y villanos, y a menudo omite los complicados hechos y detalles inconvenientes que pueden hacerlas menos dramáticas».
  • «Farrow, en ocasiones, no sigue los normas periodísticas fundamentales o sugiere conspiraciones seductoras pero que no puede probar».

El artículo, titulado «Is Ronan Farrow Too Good to be True?» (¿Es Ronan Farrow demasiado bueno para ser real?) detalla varias situaciones en las que el periodista, que en 2019 ganó un premio Pulitzer por su artículo en el que desveló los abusos de Weinstein contra varias aspirantes a actriz de Hollywood, no habría corroborado las historias contadas por algunas de las víctimas de sus reportajes.

Por ejemplo, expone el NYT, es el caso de algunas de las declaraciones en el primer artículo que escribió Farrow sobre los abusos de Weinstein.

Ronan Farrow, con su madre, Mia Farrow.

Smith explica que, normalmente, un periodista corrobora las historias que le ha contado una víctima tratando de contactar con familiares y amigos para ver si tras sufrir el abuso contó una versión a personas de su entorno que coincida con los detalles facilitados en una entrevista.

Farrow incluyó en su artículo sobre Weinstein una historia sobre la estudiante Lucia Evans, quien aseguró que el productor la llevó a su oficina bajo la promesa de varios trabajos como actriz para luego forzarla a mantener sexo oral.

‘The New York Times’ asegura que Farrow no indicó en su artículo si había podido corroborar o no la acusación de Evans, y que cuando la revista ‘The New Yorker‘ llamó a una amiga que estaba con ella cuando conoció a Weinstein para saber si le había confirmado a Farrow la historia, esta dijo que no.

En la pieza que pone en duda la calidad del periodismo de Farrow, el Times incluye también algunas de las historias que cuenta en el libro «Catch and Kill«, en el que habla de abusos llevados a cabo por el afamado presentador de televisión Matt Lauer, de la cadena NBC.

Farrow cita un episodio en el que una joven trabajadora de NBC sufrió abusos a manos de Lauer, tras lo que esta fue inmediatamente a contar la historia a otro de los empleados de la cadena con el que ella en ese momento había iniciado una relación sentimental.

Este otro trabajador, sin embargo, dice ahora no recordar esa escena, y nunca fue contactado por Farrow para corroborar lo sucedido.

En respuesta al artículo del ‘New York Times‘ contra Farrow, el editor de ‘The New Yorker‘, David Remnick, defendió el trabajo periodístico del ganador de un Pulitzer, y lo describió como «meticuloso, laborioso y por encima de todo justo».

«Trabajando junto a verificadores de hechos, abogados y otros miembros del personal editorial de ‘The New Yorker’, consiguió algo extraordinario, en particular porque se ganó la confianza de sus fuentes, muchas de las cuales tuvieron que revivir hechos traumáticos cuando hablaron con él»..

El propio Farrow alega hacer su trabajo con «precaución, rigor y detalle»,

«Estoy orgulloso del conjunto de reportajes que ha ayudado a exponer delitos y a llevar ante el público historias importantes».

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