La crispación se ha convertido en el pan de cada día en la actualidad española.
Juan Luis Cebrián, exdirector de El País y académico de la Real Academia Española, escribe su columna en The Objective donde este 16 de julio de 2025 identifica com una auténtica mafia la conformada por Pedro Sánchez y su entorno más cercano, llamémoslo familia, entendida con la fórmula de las mafias italianas.
Cebrián llega a llamarlo «secta» y ya tampoco sobresalta a nadie, porque se acaban las palabras para definir a ese grupo de mandamases que todo lo corrompe y que está troceando España y sus instituciones para seguir un día más en el poder.
La preocupación por la deriva institucional y la pérdida del espíritu de la Transición es ya moneda corriente en columnas de prensa, en las que el análisis puede ser algo más sosegado que en los platós de televisión o las cabinas de radio. Para Cebrián, el sanchismo es una «mafia»:

«Desde luego, la cuestión familiar, entre esposa, hermano, cuñada y suegros del presidente, juega un importante papel en las irregularidades denunciadas del sanchismo. Pero no solo su familia personal debe explicaciones a la ciudadanía, también la familia política, y la de los bandoleros de turno, la famiglia a lo Corleone, o el putiferio que ya conocemos».
¿Quién resiste? Los últimos baluartes
Una vez identificado el problema, Cebrián tiene especial interés por encontrar a los últimos estandartes que se ponen en frente de esta mafia. Y detalla tres:
«La famiglia sanchista ha intentado repetidas veces dictaminar por sí misma la verdad y la mentira de las noticias publicadas y ahora quiere expulsar del recinto parlamentario a algunos periodistas maleducados, aunque no tanto como la mayoría de los diputados que practican el histerismo como único y lamentable comportamiento parlamentario. Insistiré por ello una vez más en que, con todos sus errores y carencias, el trabajo de jueces y fiscales independientes y el de periodistas y reporteros de muchos de los tabloides digitales y comentaristas de prensa no sumisos son el mejor, ya casi único, obstáculo para que los Corleone de turno no acaben por dinamitar la convivencia».
Ya ven, para Cebrián, periodistas no sumisos a los que los Corleone quieren pasarse por la piedra, y otras dos especies en extinción, fiscales y jueces independientes, son las últimas tres líneas de defensa que nos quedan a los ciudadanos frente a esta mafia sanchista.
Por parte de Periodista Digital debe saber Cebrián que seguimos en la lucha y más fuertes que nunca. Hemos llevado al Parlamento Europeo el acoso del Presidente y sus secuaces a los periodistas libres españoles, y no lo vamos a dejar aquí.
