El independentista Gabriel Rufián (ERC) ha vuelto a agitar el avispero de la izquierda radical con su obsesión por resucitar un «Frente Popular» o «frente amplio» que aglutine a todas las fuerzas a la izquierda del PSOE, incluidos separatistas, comunistas reciclados y populistas varios.
Tras el batacazo en Aragón y el crecimiento imparable de Vox, Rufián ha redoblado la apuesta en redes y en actos públicos: «Lo que viene no se para con siglas, se para con pueblos», repite como mantra, mientras advierte de que «si no nos ponemos de acuerdo, nos matarán por separado» y que «el fascismo no se detiene en la frontera de tu sede o de tu nación».
El portavoz de ERC en el Congreso ha anunciado una ronda de contactos que arranca el 18 de febrero con un acto en Madrid junto a Emilio Delgado (Más Madrid), moderado por Sarah Santaolalla. Bajo el título Disputar el presente para ganar el futuro, Rufián pretende vender su idea de una candidatura unitaria plurinacional que frene a un hipotético Gobierno de PP-Vox con 200 escaños.
Este enésimo intento de Rufián no es más que el reflejo del pánico en la izquierda pos-sanchista ante el avance del centro-derecha. Un independentista catalán que desprecia la unidad de España pretende ahora erigirse en salvador del «pueblo» español frente a la «ultraderecha», mientras su partido le desautoriza y el resto de socios le dan la espalda.
Para analizar esta y otras cuestiones de actualidad, Josué Cárdenas pasa revista a la actualidad política en España en una nueva edición de ‘La Burbuja’.