ARTÍCULO PUBLICADO EN ‘THE OBJECTIVE’

Dardo tremendo de Jorge Vilches a los votantes del PSOE: «Que vuelvan los tiempos de la vergüenza»

La columna de Jorge Vilches analiza el rol del CIS de Tezanos en la gestación de una vergüenza soterrada pero eficaz respecto al voto al PSOE y la percepción de la derecha.

Dardo tremendo de Jorge Vilches a los votantes del PSOE: "Que vuelvan los tiempos de la vergüenza"
Jorge Vilches. PD

El 15 de septiembre de 2026, en las páginas de The Objective, el periodista Jorge Vilches presenta una columna titulada Vergüenza de votar al PSOE, donde sostiene una tesis incómoda: la vergüenza no es un simple subproducto del sistema político, sino un instrumento deliberado que guía el voto en España.

A partir de las encuestas, el texto profundiza en la estructura emocional que articula la interrelación entre el CIS de Tezanos, el PSOE, la derecha y un electorado atrapado entre la ira y el pudor.

Desde el inicio, Vilches esboza un escenario en el que el poder demoscópico no solo capta opiniones, sino que las modela. En este contexto, el votante socialista se presenta como un individuo que oscila entre la justificación ética de su elección y la incomodidad de admitirla. Por otro lado, la derecha aparece como un antagonista esencial que alimenta un “banco de ira” constante. La glosa permite trazar cómo se entrelazan estos conceptos, cuál es el rol de la vergüenza de votar al PSOE, y de qué manera se articulan los mecanismos de manipulación y de creación de enemigos políticos.

Tezanos, el CIS y la construcción de la realidad

Vilches coloca al CIS y a José Félix Tezanos en el centro del debate, no como meros técnicos de la estadística, sino como operadores políticos con un propósito definido. Uno de los fragmentos más contundentes del artículo actúa como un diagnóstico devastador del rol de esta institución:

“Todo es mentira. Es una burda manipulación de la opinión pública pagada con nuestro dinero y convertida en un círculo vicioso: el CIS alienta la pérdida del sentido común y de la dignidad democrática del elector, y lo impensable se acaba convirtiendo en la realidad anunciada por el CIS.”

La columna subraya que las encuestas no son imparciales; en manos de un aparato afín al PSOE, se transforman en un generador de expectativas. Esta realidad estadística, repetida y amplificada, lleva al votante a aceptar como inevitable lo que, de otro modo, podría ser cuestionado. Así, el CIS deja de ser un mero termómetro para metamorfosearse en un laboratorio de narrativas políticas, donde la percepción prevalece sobre los hechos.

El texto resalta cómo la repetición de un resultado anticipado actúa como un anestésico para la crítica. El círculo vicioso que traza Jorge Vilches sugiere una ciudadanía que, al interiorizar las previsiones del CIS, normaliza lo impensable y pierde la capacidad de interrogar tanto las cifras como la utilización partidaria de una institución pública.

La pereza de pensar y la corrosión de la dignidad democrática

Otro de los núcleos interesantes del artículo es la reflexión sobre la ciudadanía y su conexión con la información. Vilches no solo apunta al aparato político, sino que también introduce la noción de una debilidad particular del elector actual. Lo expresa en un párrafo que se ha convertido en uno de los ejes centrales de esta glosa:

“Tezanos se aprovecha así de una de las debilidades del ciudadano en las democracias actuales: la pereza de pensar lo público, de conocer las noticias, de contrastar y tener opinión propia. Si la dignidad es relativa y la información un campo de batalla incómodo, es posible convencer casi de cualquier cosa al elector predispuesto.”

La columna revela una combinación peligrosa: un ciudadano que evita el esfuerzo de informarse y contrastar, y un poder que capitaliza esa inercia para imponer relatos prefabricados. La dignidad democrática se presenta como un valor moldeable, sometido a la comodidad y al agotamiento informativo. Así, la manipulación no se ejerce solo desde arriba; se refuerza por la disposición del elector a delegar su juicio en sondeos y titulares.

En este escenario, la vergüenza de votar se entrelaza con la desresponsabilización. No solo se trata de ocultar el voto, sino de renunciar a examinar críticamente los motivos que lo sostienen. La glosa expone cómo Vilches conecta la pereza de pensar con la facilidad para aceptar narrativas que convierten a un partido en víctima, a otro en verdugo, y al elector en un mero canal de una emoción política predefinida.

El voto al PSOE: ira, resentimiento y la creación del enemigo

La tercera gran temática del artículo se centra en cómo el PSOE capitaliza la ira de la izquierda hacia la derecha y el papel que desempeña el CIS en este proceso. En uno de los párrafos más incisivos, Vilches escribe:

“Tezanos ayuda a que el PSOE sea un partido votado por ira, frustración y resentimiento de la izquierda contra la derecha. Dicho de otro modo: si la encuesta dice que el PSOE es el más votado, es porque lo que dicen sobre Sánchez es una mentira, lo que indigna e irrita al votante de izquierdas. A cambio, ese elector iracundo espera que el PSOE de Sánchez haga justicia a esa derecha malvada.”

En este caso, la vergüenza no desaparece, aunque es superada por una emoción más poderosa: la ira. La columna sugiere que el voto al PSOE se alimenta menos de una adhesión tranquila al proyecto político y más de un deseo de castigar a la derecha, especialmente al PP y a Vox. La noción de “justicia” se redefine como revancha, y el discurso oficial reinterpreta cualquier crítica a Pedro Sánchez como una mentira que refuerza la cohesión defensiva del electorado socialista.

El texto articulado presenta la siguiente secuencia: el CIS proclama un liderazgo indiscutible del PSOE; ese liderazgo se ve como prueba de que las acusaciones contra el Gobierno son falsas; la sensación de agravio activa al votante de izquierdas; y el voto se transforma en un instrumento de pena contra una derecha caracterizada como “malvada”. El resultado es un voto cuya legitimidad pública convive con una cierta vergüenza íntima por admitir lo que lo motiva.

Para organizar esta dinámica, pueden destacarse tres elementos principales:

  • El PSOE como canalizador de la ira y del resentimiento
  • El CIS como validación de la preeminencia electoral socialista
  • La derecha como antagonista moral y político, indispensable para justificar el voto

Espejismos demoscópicos: PP, Vox y la política de la vergüenza

Vilches dedica otro apartado importante del artículo a explicar cómo el CIS construye la imagen de la derecha. La segunda función de Tezanos, según la columna, es modelar la presencia del PP y de Vox en el panorama electoral. El fragmento que mejor ilustra esta idea aparece de esta manera:

“La segunda función de Tezanos es diseñar la imagen del PP y Vox en los electores. Sus cifras en el CIS responden al interés de crear espejismos y de jugar con la vergüenza. El ascenso de los «ultras» sirve para alimentar el «banco de ira».”

Con tal descripción, el artículo plantea que no estamos solo ante una medición de fuerzas, sino ante una dramaturgia estadística. El aumento de los llamados “ultras” se presenta como una amenaza medida, útil para reforzar la cohesión en torno al PSOE y mantener vivo ese “banco de ira” al que acude reiteradamente el electorado de izquierdas. PP y Vox quedan atrapados en una doble trampa: se les retrata como peligrosos y, a la vez, se les usa como una amenaza que justifica cualquier pacto o maniobra que se considere necesaria para frenarlos.

Esta parte del texto invita a interpretar las encuestas no como una foto fija, sino como un guion. La vergüenza se presenta aquí como un mecanismo de presión: votar a la derecha se asocia al apoyo a los “ultras”, mientras que votar al PSOE se interioriza como un acto de defensa frente a un enemigo sobredimensionado. La glosa destaca cómo Vilches sugiere que las cifras del CIS funcionan como un espejo distorsionador, capaz de convertir a la derecha en una amenaza perenne, incluso cuando sus resultados reales no se corresponden con la narrativa demoscópica.

Fragmentos que completan el círculo vicioso

Para redondear la cartografía que traza el artículo, la glosa recupera un último pasaje que reafirma la idea inicial de la mentira y el círculo vicioso, conectando la manipulación con la expectativa del elector iracundo:

“Todo es mentira. Es una burda manipulación de la opinión pública pagada con nuestro dinero y convertida en un círculo vicioso: el CIS alienta la pérdida del sentido común y de la dignidad democrática del elector, y lo impensable se acaba convirtiendo en la realidad anunciada por el CIS.”

Este regreso a la afirmación inicial no es un simple recurso retórico; es la forma en que Jorge Vilches desemboca su argumento: la vergüenza de votar al PSOE no nace solo de la trayectoria del partido, sino de un entramado de encuestas, relatos y emociones donde la mentira y la ira se transforman en herramientas de gobierno. La columna describe un ecosistema político en el que la opinión pública ha dejado de ser un reflejo de la ciudadanía y se ha convertido en un terreno donde la demoscopia y la narrativa oficial se retroalimentan hasta que el elector acepta como natural aquello que, en otro contexto, habría considerado inaceptable.

En esta España, donde las cifras del CIS tienen un peso casi equivalente a las decisiones del Gobierno, la vergüenza y la ira conviven en silencio, compartiendo el mismo sobre de voto y dejando, tras cada elección, esa sensación de que lo impensable se convierte, una vez más, en rutina democrática.

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