¿Hasta qué punto la erótica del poder determina nuestros gustos políticos? ¿Nos dejamos llevar por el atractivo físico? ¿Por su sonrisa, sus ojos o su coleta?
¿Cómo medir la seducción y la empatía que nos despiertan diputados, senadores y políticos?
Pongamos el caso de Gabriel Rufián, un separatista de ERC que cree que se las sabe todas. Tanto que cuando le tocó hablar en el Congreso de Diputados creyó que lo estaba haciendo en los confortables platós de TV3. Un recital de chulería. Hasta que le bajaron los humos.
Periodista Digital lanza ‘Hot or Not: la erótica del poder’ una herramienta para que los lectores valoren el carisma y la atracción de los personajes más relevantes de la política y el periodismo. ¿Cómo valorarías la arrigancia del diputado catalán? Mira el vídeo y pincha.

