OPINIÓN / Afilando columnas

Rahola imagina una inexistente «saña» de la prensa de Madrid contra Duran i Lleida

Gundín comenta la venta de Catalunya Banc a precio de ganga: "A Pablo Iglesias se las ponen como a Fernando VII"

Tal vez sea que el verano produce escasez de temas sobre los que escribir, puede que se deba a la sorpresa causada por una dimisión (del menos vistoso de los cargos que acumula, por cierto) en versión reducida por parte de un hombre que parece nacido agarrado a un puesto político…. Sea por lo que sea, el democristiano más conocido en el lujoso Hotel Palace de Madrid sigue siendo, el 23 de julio de 2014, el máximo protagonista de los espacios de opinión de la prensa de papel española.

Siguen los elogios, aunque sin llegar al elogio desmedido made in el antaño director de columnas de una jornada antes. Aún así, en tierras barcelonesas hay quien ha rastreado en todos los medios de Madrid para poder encontrar una crítica a Duran i Lleida y así denunciar, con victimismo nacionalista, la «saña» de los medios capitalinos.

Algún tema más nos encontramos, como las ya casi obligatorias menciones a Podemos. Hacemos sonar, como cada día, nuestra armónica de afilador y nos ponemos manos a la obra.

Comenzamos en esta ocasión en el periódico de la ‘disciPPlina’, en concreto con su subdirector de Opinión. José Antonio Gundín escribe en La Razón, a tenor de la compra a precio de ganga de Catalunya Banc por parte del BBVA, un artículo titulado La mano en la caja. El arranque parece presagiar una crítica al Gobierno:

A Pablo Iglesias se las ponen como a FernandoVII, en especial la carambola del rescate bancario. La noticia de que a los contribuyentes nos ha costado 11.500 millones de euros la venta de Catalunya Banc resulta letal en manos de los populistas, cuyo eslogan «Hay dinero para rescatar a los bancos, pero no para rescatar a las personas» les ha granjeado millones de votos. El argumento es falaz, pero hace estragos en unos ciudadanos que, además de apaleados a impuestos, tienen que pagarle la cama a los incompetentes.

Al final, la crítica se limita a decir que los responsables del choricero no han sido llevados antes los tribunales y no entra a valorar si el rescate multimillonario a una caja para después venderla a precio de ganga es algo correcto o no:

El coste del rescate en España asciende a 62.000 millones de euros. Sin embargo, cinco años después de haber estallado la primera caja, aún no se han fijado las reponsabilidades penales de los gestores ( llámense Narcis Serra, Todó, Blesa, Moltó o como sea), quienes, aparte de cobrar suculentos sueldos, se jubilaron con pensiones multimillonarias. Los españoles están haciendo grandes sacrificios para que el país salga adelante y tienen todo el derecho a exigir que el Banco de España, el Frob, la CNMV y Hacienda lleven ante la Justicia a los culpables del desastre. Ellos sí pueden.

Puedan o no puedan, los políticos han derrochado el dinero de unos contribuyentes para arreglar (es un decir) el desaguisado creado por otros políticos y por sindicalistas en las cajas de ahorros. Eso también hay que decirlo.

Tomamos ahora el puente de aéreo en sentido Ciudad Condal (en esta ocasión haremos ida y vuelta) y en La Vanguardia nos encontramos con una Pilar Rahola que se lanza a comentar la mini-dimisión de Duran i Lleida. Lo hace en un artículo titulado La retirada . Aprovecha para comentar cómo ha sido recibida la noticia en los medios madrileños:

Es reseñable la saña con que lo han tratado los plumillas de Madrid, alborozados ante lo que consideran una alta traición. Y también lo es el puente de plata de los sectores catalanistas, que lo expulsaron hace tiempo del paraíso catalán.

Zarzalejos, en un durísimo artículo en El Confidencial, lo resumía con esta frase: «Ahora Duran es un botifler en Catalunya y un político irrelevante en Madrid porque no ha hecho lo que pensaba y no pensaba lo que ha hecho». Y, sin embargo, no creo cierta su conclusión, porque pienso que Duran ha hecho lo que pensaba y ha pensado lo que hacía.

Ahora resulta que un único artículo, el de Zarzalejos —Durán y la destrucción de CiU— representa a la totalidad de los «plumillas», toma falta de respeto a los periodistas capitalinos, de Madrid. Que el ex director de ABC cargue contra el democristiano del Palace no significa que se haga lo mismo por el resto de compañeros. Al contrario, Pilar Rahola o no se ha enterado o prefiere no enterarse de lo que has escrito otros.

El día anterior al que Rahola denunciara la supuesta «saña», en El Mundo nos encontrábamos elogios desmedidos a Duran i Lleida —Anson insiste y suma a Duran i Lleida: Aznar, Felipe González, ZP, Zaplana, Rubalcaba y Pujol deben reformar la Constitución–. Luis María Anson le llamaba «el mejor parlamentario español» y alababa su moderación y prudencia; incluso le sumaba al grupo de las viejas glorias que, según él, deben reformar la constitución. Lucía Mendez lamentaba, por su parte, que no hubiera llegado a ser ministro. Mucha saña no vemos ahí, pero igual es que este humilde lector de columnas debería quitarse sus gafas de miope y ponerse otras que le indicara Pilar Rahola.

Tomamos el vuelo de vuelta a la capital de la saña, perdón, de España (tanto leer a Rahola en temas que no son de internacional nos confunde) y nos asomamos al diario ahora dirigido por Casimiro García-Abadillo. Santiago González nos dice en El Mundo que Duran i Lleida Se va, pero poco. En este caso hay que reconocer que no hay elogios, pero tampoco saña en la crítica:

Pero estábamos en Duran y uno no ha tenido conocimiento de una personalidad tan repartida desde la Santísima Trinidad. Dimite como secretario general de CiU, pero no como presidente de Unió. Se va, pero poco. Él con Mas está bien y el motivo de su marcha es que «las circunstancias han cambiado». No ha dicho en qué, pero sí que no es por la consulta, de la que se confiesa partidario. ¿Quién tiene la culpa entonces? Seguramente Rajoy. Un bloguero con ingenio explicó una hace unos años la filosofía Tinell que puede subyacer en nuestro dimisionario: «Si me engañas una vez, la culpa es tuya, si me engañas dos veces, la culpa es mía; si me engañas tres, la culpa es el PP».

Concluye:

Seguramente hay cálculo en este gesto nimio. Si Artur Mas fracasa una vez más, es bueno estar aparte, que no enfrente. Esa es la Tercera Vía de Duran i Lleida, no una equidistancia entre el presidente del Gobierno y el inquilino de la Generalitat. Tómenlo como un aviso desinteresado. En todo caso y si desean perseverar tomen nota de que Duran no será nadie si consiguen salvar de sí mismo -qué pasión tan inútil-a Artur Mas i Gavarró.

Los elogios al de Unió aparecen esta jornada de la mano del hombre que lució las corbatas más llamativas de la historia televisiva española. En ABC, José María Carrascal titula Un político de ida y vuelta. Empieza con una pequeña crítica:

«ME voy, me voy, pero me quedo», podría haber dicho, con el poeta, don Josep Antoni Duran Lleida al anunciar su renuncia a la secretaría general de CiU, pues se queda como jefe del grupo en el Congreso, como presidente del Comité de Exteriores y, suponemos, con la habitación en el hotel Palace. Este hombre supera a los que no se sabe si suben o bajan en una escalera y está a punto de batir el refrán de que no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Pero el balance positivo es para el democristiano del Palace:

Tras haber oído decir a Angela Merkel que una Cataluña fuera de España no tiene posibilidades de alcanzar todo eso, Duran Lleida, que no tiene un pelo de tonto, ha hecho sus cuentas y decidido pasar a segunda fila con su pólvora seca. Una actitud prudente muy de alguien como él. Pero con el nacionalismo por medio, prudencia, sensatez, sentido común, el famoso seny, sirven de muy poco, como estamos viendo. Habrá, pues, que esperar a ver lo que ocurre de aquí al 9 de noviembre, que pueden ocurrir muchas cosas.

El afilador de columnas sigue sorprendido con los elogios a Duran i Lleida en los medios. Cierto es que vienen sobre todo de la vieja guardia periodística, esa misma que en la Transición tan buenas migas hizo a nivel personal con los políticos. Al final va a ser una cosa de amistades.

Seguimos en el diario madrileño de Vocento, donde David Gistau dedica a Podemos y Pablo Iglesias una columna titulada El escalón. Escribe sobre el manejo que hacen dicho partido y su líder de las tertulias televisivas. Se pregunta al respecto:

Lo que uno no acaba de comprender es la apasionada irrupción en ese espectáculo de Esperanza Aguirre, quien ya tiene apalabrados con Pablo Iglesias unos bolos en los que harán de Pimpinela sin carga sentimental. Están tardando en agregar unos acordes de estribillo al «Repita conmigo», inspirados en aquellos con los que el ingenio popular convirtió en « hit » la « relaxingcup » de Ana Botella.

Considera que la presidenta del PP madrileño se equivoca:

Quiero pensar que necesita un parlamento, que no tiene dónde encauzar su energía verbal, y que por eso se engancha hasta en el ascensor cuando le dan los buenos días. Porque, mientras las tertulias la convierten en el personaje que sale con un palo en el guiñol, ella parece dispuesta a reducirse a la condición de púgil escalón de Pablo Iglesias: combates vistosos que en realidad no ponen en peligro, sino que potencian, la expansión de Podemos, sin hacer nada por su propia proyección, que estaba ya muy por encima del nivel de tertulia soez, por no decir del bistec.

Al final es una cuestión difícil. Si quienes tienen que plantar cara a Podemos no lo hacen, los de este partido ganan la partida por ausencia del rival. Si les hacen frente, corren el riesgo de ampliar la voz de los de Pablo Iglesias y de convertirse ellos en una caricatura, en buena medida gracias a la complicidad de unos moderadores de tertulias que no paran de hacer la ola y cuidar mucho a los trotsko-bolivarianos españoles.

 

Siga en Twitter al autor de esta revista de prensa. El usuario es @chinchetru.

Te puede interesar

Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído