¿Cuánto podrá seguir aguantando Fernando Grande-Marlaska al frente de la cartera de Interior?
Carlos Herrera, en su editorial de ‘Herrera en COPE‘ de este 9 de septiembre de 2021, lo tiene bien claro.
El ministro tendría que dejar su puesto después de que metiese la gamba, una vez más, a cuenta esta vez de la falsa agresión a un joven en el barrio madrileño de Malasaña el 5 de septiembre de 2021.
El periodista almeriense lamenta la metamorfosis de Marlaska, que ha pasado de ser un juez de prestigio a convertirse en un personaje que se lanza en plancha a acusar a la derecha de todos los males que aquejan a la sociedad…aunque luego los hechos le dejen en muy mal lugar y tenga que comerse sus palabras.
Detalla Herrera como al Gobierno de Sánchez se le ha caído el chiringuito que ya tenía prepado de cara a este fin de semana del 10-12 de septiembre de 2021 para cargar contra la derecha a cuenta de la agresión, que nunca fue tal, a ese joven madrileño:
Cuando ya lo tenían todo montado para organizar la enésima operación de propaganda contra la derecha a cuenta de su supuesta homofobia, se les ha caído el tinglado por la base de la forma más estrepitosa y bochornosa. La agresión homófoba fue, en realidad, una relación sadomasoquista consentida por la víctima que, luego, cuando tuvo que enfrentarse a la realidad y contárselo a su pareja, realizó la falsa denuncia.
El director de ‘Herrera en COPE’ subraya que este hecho solo ha provocado que el Gobierno, con PSOE y Unidas Podemos a la cabeza, hayan hecho el mayor de los ridículos:
Esto ha provocado el ridículo del Gobierno, de sus socios, el ridículo de quienes han tratado de sacar rendimiento político del suceso, el ridículo de esos ‘portalitos de Belén’, esos periódicos digitales que van a sueldo del PSOE, que escribieron unas crónicas sobrecogedoras, ocho fascitas encapuchados que sembraban el miedo en Malasaña. Ha sido todo ridículo y bochorno.
No obstante, para Herrera, el verdadero papelón ha sido el del ministro del Interior.
Pero miren, el ridículo mayor, aparte de el del presidente del Gobierno, que ese sale a ridículo por día, es el ridículo del ministro del Interior. Es que no le queda ni un resquicio de respetabilidad. Fernando, de verdad, márchate a casa. Con la admiración que despertaba de juez, ahora es una sombra. En este episodio se ha superado a sí mismo en indignidad y estulticia.
LOS GAMBAZOS DEL MINISTRO DEL INTERIOR
Grande-Marlaska, desde que lleva ejerciendo el cargo de ministro del Interior, no ha podido eludir una serie de escándalos relacionados, bien con sus palabras o con sus acciones.
Carlos Herrera recordaba alguna de las ‘perlas cultivadas’ del responsable ministerial.
En julio de 2019 justificaba Marlaska las agresiones que la comitiva de Ciudadanos recibía durante el desfile del Orgullo Gay en la capital de España
Después, en pleno primer estado de alarma, en mayo de 2020, el titular de Interior decidía relevar de sus funciones como jefe de la Guardia Civil en Madrid al coronel Diego Pérez de los Cobos.
Obviamente, el perjudicado por esa decisión recurrió a las instancias pertinentes y la Justicia le acabó dando la razón y obligando al ministro a restituir a De los Cobos en su puesto.
Tampoco anduvo fino Grande-Marlaska cuando intentó endilgar a la derecha, especialmente a VOX, la remisión de los sobres con balas y navajas que iban destinados a Pablo Iglesias, candidato de Podemos el 4-M en Madrid, la ministra de Industria, Reyes Maroto, la directora general de la Guardia Civil, María Gámez o el propio titular de Interior.
Sin embargo, después de montar el show en los medios, resulta que las misivas las había mandado una persona con problemas mentales desde su domicilio en El Escorial (Madrid) y además poniendo su nombre, apellidos y dirección.
Otra metedura de pata fue la de la devolución por las bravas en agosto de 2021 de los menores de Marruecos que se habían colado en Ceuta durante la invasión de mediados de mayo de 2021.
Marlaska aseguraba que se había recurrido a un procedimiento firmado en 2007 con Marruecos. Pero la Justicia argumentó que quien tenía la competencia era la Delegación del Gobierno en Ceuta y que ese procedimiento al que hacía referencia el titular de Interior era solo una declaración de intenciones entre España y Marruecos.
Pero no solo el ministro se ha visto envuelto en la polémica por sus palabras o acciones. También por su dejadez a la hora de impedir akelarres proetarras en el País Vasco o Navarra o las agresiones a miembros de VOX en las elecciones catalanas o en la campaña del 4-M en la Comunidad de Madrid.

