Rompecabezas pendientes
y me reservo el derecho
con la esperanza en Septiembre
y con el ajetreo en calma
adornado con el tiempo.
Se revelan dos prodigios
sobre una mesa redonda
sin secretos transparente
cubre el corcho delgadísimo
solo el peso de herramientas.
La autenticidad florece
aprobada con más fuerza
y en el dinamismo de olas
se miden y se sopesan
desconocidas palabras.
De interior y de exterior
alguna con más detalles
tras una puerta encajada
caída y el golpetazo
del limón sobre la grada.
Y aún no guardo los baldes
llama la vuelta al reparto
el Sur se dirige al centro
angulando la razón
más allá del hielo escrito.
José Pómez
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