Había una vez una musa estaba
anclada a sus razones y decía
que a ella no le gustaba leer poesía
pero impregnada de cítrico amaba.
Sin rima el color sal frío quemaba
sus ojos con la prosa que leía
interrogó encontrándose a Lucía
y en mitad de la noche me charlaba.
Digo yo que lo escribo era lectora
sin ella en nuestros ocho corazones
no se empaparan de alma defensora.
Sí qué Verano más largo tenemos
y escuchando de nuevo las canciones
por la playa del verso nos iremos.
José Pómez
https://tinyurl.com/3smt2prx