Jarrón chino en un banco de madera.
En un banco de madera descansa
un jarrón chino mudo en el jardín
su belleza es tal que el ojo del hombre
no puede dejar nunca de mirarlo.
Su origen es lejano y con su historia
rica su valor es incalculable
pero ahora está a la venta por muy poco
y su futuro próximo es incierto.
Quien lo compre será un afortunado
pues tendrá en su poder posiblemente
una obra de arte única y sublime
además de un tesoro sin igual.
Pero el jarrón también es un símbolo
de la historia conjunta y la cultura
de la belleza erguida y tradición
de un mundo que se pliega y desvanece.
En el banco del parque el jarrón chino
de porcelana fina y sus dorados
que un día fue el orgullo de familia
hoy es objeto sin valor ni dueño.
La hierba que lo rodea crece alta
y las flores que un día lo adornaban
han muerto dejando solo sus pétalos
que el viento arrastra por todo el camino.
El jarrón que fue creado con maestría
ahora es solo una pieza de museo
que algún día será vendida al único
coleccionista que lo apreciará.
José Pómez
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