Podemitas y golpistas exigen convertir la comisaría central de Barcelona en un museo para recordar las represiones del franquismo

La Policía Nacional acorrala al taimado Marlaska y le exige que se pronuncie ante el último entreguismo de Sánchez e Iceta a los golpistas

La Policía Nacional acorrala al taimado Marlaska y le exige que se pronuncie ante el último entreguismo de Sánchez e Iceta a los golpistas

Los agentes de la Policía Nacional en Cataluña están hasta el mismísimo gorro del ministro del Interior que les ha tocado en suerte (o en desgracia), llamado Fernando Grande-Marlaska.

Los funcionarios policiales han estallado ante la última intención del PSOE de Sánchez y de su sucursal catalana, comandada por el bailón Iceta, para desterrarles de la capital barcelonesa y le exigen al titular de la cartera de Interior que se pronuncie alto y claro.

Los podemitas-golpistas en el Ayuntamiento de Barcelona propusieron que la comisaría que ocupa ahora mismo la Policía Nacional en la Vía Laietana, en Barcelona, sea dedicada a una especie de museo sobre la represión del franquismo. ¿Y saben quién votó a favor? El PSC de Miquel Iceta.

Pero por si eso no era suficiente, el propio Iceta se abstuvo, junto con todo el Partido Socialista, en otra propuesta de los morados y secundada por la banda del lazo amarillo y que reclama que los Mossos d’Esquadra no tomen parte en operativos junto a los policías nacionales por usar estos pelotas de goma.

Ante este doble despropósito de los socialistas, con el visto bueno de Pedro Sánchez, que no ha dicho ni media, los sindicatos policiales han mostrado su estupor y le piden a Marlaska que dé la cara y, sobre todo, que se pronuncie.

Así, según recoge El Español, el sindicato policial Jupol han lanzado una iniciativa en Change.org contra el traslado de la Jefatura. Su secretario general, José María García, ha enviado una carta el ministro del Interior solicitando «su apoyo» frente a la moción aprobada en el Ayuntamiento, y pide que no se utilice a la Policía como «moneda de cambio» en el «pacto de Gobierno alcanzado entre PSOE y Unidas Podemos«.

Mónica Gracia, secretaria general del Sindicato Unificado de Policía (SUP), considera que los movimientos políticos suponen una «humillación» para el Cuerpo:

Nos quieran echar, pero encima que las instalaciones se conviertan en un museo sobre la represión franquista, es sangrante. Exigimos al Gobierno un pronunciamiento inequívoco y una defensa cerrada de los 65.000 policías nacionales, y que deje claro, sin equidistancias, que no se va a ceder frente a las pretensiones de quienes buscan la salida de nuestro Cuerpo de Cataluña.

Jesús Lira, secretario general del Sindicato Profesional de Policía, exige que:

Que nos dejen trabajar tranquilos, sin presiones políticas; somos técnicos de la seguridad y sabemos cómo tenemos que intervenir. Si de algo es símbolo la Jefatura, es de la libertad; nada que ver con vínculos con la represión. Estaría bien que el ministro del Interior saliera en defensa de sus hombres. En este juego de formar Gobierno cada uno juega sus bazas, pero que no hagan política con la Policía.

Serafín Giráldez, portavoz de la Unión Federal de Policías (UFP), señala que:

Esto es una barbaridad porque se quiere retirar un centro policial de una ciudad que está muy bien comunicado y por el acto simbólico de declarar el edificio como centro sobre la represión franquista, una utilización torticera de la política. El ministro tiene que tomar parte en este asunto.

 

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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