PABLO IGLESIAS SE SALVA DE LA IMAGEN POR UNA OPORTUNA AMIGDALITIS

Pedro Sánchez claudica ante los golpistas: la foto de la vergüenza

Pedro Sánchez claudica ante los golpistas: la foto de la vergüenza
Pedro Sánchez dando categoría al inhabilitado Quim Torra y al arquitecto del 1-O, Josep María Jové

Pedro Sánchez tiene estómago para tragarse todo tipo de sapos.

Pero el de este 26 de febrero de 2020 es de marca mayor porque es la imagen en la que está poniendo el Palacio de La Moncloa, la sede del Gobierno de España, para que los golpistas acudan a Madrid a hacerse una foto propagandística y que el jefe del Ejecutivo ‘legalice’ el golpismo.

El socialista Sánchez ha recibido al separatista Torra con el oropel que se dispensa a los mandatarios internacionales.

El Gobierno social-comunista, para causar mejor impresión a los golpistas y ensalzar su posición ante los medios, ha cedido a Torra la sala principal de conferencias de prensa de La Moncloa, un espacio reservado para los jefes de Estado y de Gobierno en sus visitas a España. La comparecencia en esa sala tiene una evidente carga simbólica.

A las cinco de la tarde, horario taurino, se ha presentado la turba del lazo amarillo en los jardines monclovitas para iniciar la que han llamado pomposamente mesa de negociación, pero que no es otra cosa más que la exigencia a Pedro Sánchez de sacarle todo el cuero posible al Estado a cambio de aprobarle los Presupuestos Generales del Estado.

A esta cita, a la que solo ha faltado Pablo Iglesias, vicepresidente sengundo, al que una oportuna amigdalitis le ha salvado de salir retratado en la foto de la vergüenza y de la claudicación, han acudido, por parte del Gobierno:

Pedro Sánchez, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, los ministros de Política Territorial, Carolina Darias; de Sanidad, Salvador Illa; y de Universidades, Manuel Castells, además de la ministra portavoz, María Jesús Montero y el de Transportes José Luis Ábalos.

La Generalitat de Cataluña vino liderada por el inhabilitado Quim Torra, su vicepresidente, Pere Aragonés y los consejeros de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, y el de Acción Exterior, Alfred Bosch, así como diputados del Parlamento de Cataluña como Elsa Artadi, que fue portavoz del Gobierno regional y consellera de presidencia durante el mandato del prófugo Carles Puigdemont; Marta Vilalta, portavoz de ERC; y Josep Maria Jové, exsecretario general de la Consejería de Economía y Hacienda de la Generalitat de Cataluña e imputado por ser el arquitecto del golpe del 1-O.  Otro de los personajes ‘caviar’ sentado a la mesa fue el exjefe de gabinete de Puigdemont, Josep Rius.

¿QUÉ SE ESPERA DE ESTA CITA?

Aunque aún siguen reunidos en el Palacio de La Moncloa, que nadie espere de este encuentro otra cosa diferente. A Pedro Sánchez le han puesto las cartas sobre la mesa y la salida de los presos golpistas de prisión y la petición de un referéndum de autodeterminación son las condiciones impepinables que tiene entre ceja y ceja la banda golpista.

Como bien exponía este 26 de febrero de 2020 el editorial del diario ABC, esta mesa de negociación no lo es tal, sino únicamente una farsa en toda regla:

La mesa de negociación que hoy se constituye entre los gobiernos central y catalán es una farsa de la que Sánchez es plenamente responsable. No es una mesa de negociación, porque lo que pretenden los nacionalistas –amnistía y autodeterminación– no son negociables; y no es una mesa de gobiernos porque el aún presidente Torra va a sentar a dirigentes separatistas ajenos al Gobierno autonómico. En realidad es otra más de las mentiras sobre las que Pedro Sánchez construyó su investidura, porque se trata de un acto de legitimación de un Ejecutivo sedicioso y de unos condenados por el Tribunal Supremo a los que se rehabilita a distancia solo por el hecho de aceptar la existencia misma de la tal mesa.

La presencia de Josep María Jové, un imputado por el 1-O y probable «ideólogo» del proceso separatista, da la medida de la ausencia de escrúpulos de Sánchez y del resto de ministros que van a mantener semejante interlocución. La farsa consiste en aceptar este formato de claudicación como un acto de «reencuentro» con quienes, lejos de querer reencontrarse, están afirmando día tras día que quieren irse de España, llevándose consigo a todos los catalanes.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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