En una escena digna de los mejores dramas políticos, Ramón Alzórriz, hasta ayer mismo portavoz parlamentario y vicesecretario general del Partido Socialista de Navarra (PSN), ha presentado su dimisión de todos sus cargos. La noticia estalló a última hora del 18 de junio y en apenas unas horas la política navarra ha pasado de la perplejidad al desconcierto. Los pasillos del Parlamento foral hierven de rumores mientras la presidenta María Chivite trata de contener el vendaval político, en una crisis que amenaza con salpicar mucho más allá del propio partido.
La razón oficial: “pérdida de confianza”. Pero como suele suceder, detrás hay algo más jugoso. La dimisión llega después de que se hiciera público que la pareja de Alzórriz trabajó entre 2021 y 2024 en Servinabar, empresa adjudicataria de las multimillonarias obras para duplicar los túneles de Belate y pieza clave en una presunta trama de corrupción cuyo epicentro es Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE nacional y amigo personal tanto de Alzórriz como de Chivite.
De los túneles a la trinchera: cronología del caso
Todo comienza con una investigación impulsada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre supuestas irregularidades en adjudicaciones públicas en Navarra. El foco apunta a Servinabar, empresa participada en un 45% por Santos Cerdán desde 2016 según revelan escrituras incautadas recientemente. En ese momento, Cerdán era secretario de Organización del PSN, cargo desde el que tejió una red de relaciones empresariales y políticas nada desdeñable.
La gota que colma el vaso para Alzórriz es el descubrimiento público –y el reconocimiento en rueda de prensa– de que su pareja formaba parte precisamente de esa empresa entre 2021 y 2024. Según sus palabras, Chivite desconocía este vínculo laboral, lo cual desencadenó una rápida reacción: “He creído que debía saberlo”, afirmó un Alzórriz visiblemente afectado. En cuestión de horas, la presidenta navarra le comunicó que había perdido su confianza.
- Cronología resumida:
- 2016: Cerdán compra el 45% de Servinabar.
- 2021-2024: La pareja de Alzórriz trabaja en Servinabar.
- Junio 2025: La UCO destapa las conexiones empresariales.
- 18/06/2025: Dimisión fulminante del número dos socialista navarro.
Chivite, Cerdán y los hilos invisibles del poder
Si algo ha dejado claro este escándalo es que las amistades peligrosas no distinguen entre despachos y obras públicas. Los vínculos entre Chivite y Cerdán son públicos y notables. De hecho, la presidenta socialista se ha reunido al menos en cuatro ocasiones entre julio de 2020 y 2021 con Antxon Alonso, socio histórico de Cerdán y principal gestor actual de Servinabar. Las reuniones tuvieron lugar en el propio despacho presidencial.
¿De qué se habló allí? La versión oficial apunta a cuestiones “institucionales”, pero lo cierto es que Chivite reconoce ahora que “no recuerda” si trató con Cerdán asuntos sobre la constructora favorecida con seis contratos públicos recientes. Una amnesia selectiva que no ha pasado desapercibida para la opinión pública ni para sus rivales políticos.
Para añadir picante al asunto, la propia Chivite admite que Cerdán le acompañó en reuniones clave con el Gobierno central para negociar infraestructuras estratégicas para Navarra. No está claro si los intereses empresariales del exsecretario socialista estaban sobre la mesa, pero el contexto invita a pensar que todos los caminos llevaban, directa o indirectamente, a Servinabar.
Reacción socialista: distanciamiento exprés y auditorías
Tras conocer los detalles, María Chivite se ha apresurado a marcar distancias tanto con Cerdán como con su ya exnúmero dos. Ha pasado del “desconsuelo” inicial a la “profunda indignación” pública, calificando lo ocurrido como una “traición personal y política”. Pero más allá del tono solemne, ha puesto en marcha medidas concretas:
- Remisión urgente a la Oficina Anticorrupción y a la Cámara de Comptos para auditar cinco grandes adjudicaciones públicas recientes.
- Personación del Gobierno foral como acusación en la causa abierta ante el Tribunal Supremo.
- Auditoría interna sobre las cuentas del PSN durante los años en los que Cerdán ocupó la secretaría de Organización (2011-2017).
Estos movimientos buscan tanto limpiar la imagen pública del partido como acotar daños internos antes de que las ramificaciones lleguen al Palacio de La Moncloa.
Consecuencias políticas e incógnitas abiertas
El terremoto interno deja al PSN descabezado justo cuando más necesitaba estabilidad. La salida abrupta de Alzórriz abre un vacío difícilmente subsanable a corto plazo; era uno de los principales defensores públicos tanto del modelo Chivite como del legado político-económico tejido por Cerdán. Su salida debilita aún más un liderazgo ya cuestionado por amplios sectores socialistas.
A nivel nacional, el caso reaviva las dudas sobre los mecanismos internos para prevenir conflictos de interés en las adjudicaciones públicas. Y deja malparada la imagen regeneradora con la que Pedro Sánchez intentaba relanzar su proyecto tras las últimas turbulencias estatales.
Curiosidades y datos llamativos
- El contrato público adjudicado a Servinabar para los túneles de Belate está valorado en más de cien millones, siendo el mayor proyecto público navarro en años.
- El nombre “Servinabar” comenzó a sonar insistentemente hace meses en círculos periodísticos tras detectarse coincidencias sospechosas entre contrataciones públicas y donaciones internas al partido.
- Antxon Alonso, socio fundador original y persona clave en todas las reuniones con Chivite, vendió parte significativa del accionariado justo antes del estallido mediático.
- El informe preliminar remitido a Fiscalía revela hasta seis contratos bajo lupa; todos ellos asignados desde organismos dependientes directamente o indirectamente del Ejecutivo foral.
- Fuentes internas aseguran que varios parlamentarios socialistas han pedido ya revisar sus agendas para comprobar si asistieron sin saberlo a reuniones donde se trataron temas sensibles vinculados al caso.
A estas alturas sólo queda claro un hecho: cuando se mezclan política, cemento y amistad, Navarra tiembla… Y más aún cuando nadie parece recordar quién habló realmente con quién.
