El antiguo adalid del “jarabe democrático” ha vuelto a demostrar que la tolerancia con la crítica no figura entre sus virtudes políticas.
Pablo Iglesias, exvicepresidente del Gobierno y fundador de Podemos, protagonizó un tenso altercado con el periodista Vito Quiles cuando este le preguntó por la llegada masiva de inmigrantes y la supuesta “sustitución” de población.
Visiblemente alterado, Iglesias se acercó al reportero e intentó quitarle el micrófono ante las cámaras, en una escena que rápidamente se viralizó. El gesto recordó a muchos las posturas más radicales de su etapa política, cuando justificaba los escraches a dirigentes y realizaba declaraciones polémicas sobre figuras mediáticas.
La reacción del exlíder morado desató un vendaval de indignación en redes y medios, dividiendo opiniones entre quienes señalan una provocación del periodista y quienes ven en Iglesias un patrón de intolerancia hacia la prensa libre. Una contradicción difícil de ignorar en quien, durante años, construyó su discurso sobre la participación, la crítica y la transparencia.