SECTARISMO, XENOFOBIA, CENSURA Y ODIO EN LA CATALUÑA INDEPENDENTISTA

La Guardia Civil prueba que el terrorismo de ETA y el de los CDR son ‘vasos comunicantes’

La Guardia Civil prueba que el terrorismo de ETA y el de los CDR son 'vasos comunicantes'
Terroristas independentistas en los CDR catalanes PD

Como adelanta Carlos Cuesta este 1 de octubre de 2019 en OKdiario, la Guardia Civil tiene pruebas que demuestran la conexión de los CDR con los distintos grupos que componen el entorno proetarra.

Unos lazos que incluyen contactos físicos, así como coordinación alrededor de objetivos y estrategias.

La vinculación de los CDR con el entorno etarra lo demuestra el hecho de que en diciembre de 2017 se celebrase en Barcelona un encuentro impulsado por la plataforma WithCatalonia en el que, junto a los denominados Comités de Defensa de la República (CDR), participaron distintas organizaciones de la izquierda radical vasca, como Alternatiba o Askapena, cuya relación con el entorno etarra es un un hecho probado para la Audiencia Nacional.

«Askapena participaba de la ideología y el proyecto político hegemónico de ETA y asumía sus métodos por más que supusiesen una flagrante vulneración de los más elementales derechos humanos: nunca los denunció, nunca se solidarizó con sus víctimas y, sin embargo, reclamó la libertad de los victimarios», puede leerse en la sentencia de 96 páginas hecha pública en febrero de 2016.

Dicha sentencia absolvió a cinco miembros de Askapena acusados de pertenencia a ETA por no existir «pruebas bastantes», aunque sí serios indicios de vinculación con la organización terrorista.

Que el entorno etarra ha instruido a los CDR en cómo crear un clima revolucionario en Cataluña es para la Guardia Civil una evidencia que no admite demasiadas dudas.

La detención de los miembros de los CDR acusados de terrorismo pone de manifiesto que el «salto cualitativo» de algunos miembros de los Comités de Defensa de la República –de las barricadas incendiarias en la calle a la fabricación de explosivos para atentar contra objetivos del Estado– es fruto de esa relación que mantienen los independentistas radicales catalanes con la izquierda proetarra.

Pero, aún más grave que esa colaboración siniestra, lo es el hecho de que desde la Generalitat de Cataluña haya dotado de cobertura a los CDR.

No saliendo sólo en su defensa, lo que no deja de ser una superlativa vileza, sino activando un plan de contigencia común que pasaba por la toma del propio Parlamento catalán.

Este es el escenario que se vive hoy en Cataluña al cumplirse el segundo aniversario del referéndum ilegal. ¿Qué más tiene que pasar? ¿Hasta cuándo el Estado seguirá derrochando esa paciencia infinita?

Autor

Francisco Lorenson

Polifacético e innovador reportero, lleva años trabajando en el sector y aprendiendo de algunas de las personas más inteligentes del negocio.

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