Permíteme que no te diga mi nombre, porque aún me quedan unos años para la jubilación

Carta a Pedro Sánchez de un médico andaluz en Madrid, que se despide de él y del PSOE

Ya nunca vas a tener mi voto, y presiento que como el mío, muchos españoles más. No quiero hablar de política, pero es inevitable hacerlo cuando sois los políticos de los que dependen tantas vidas

Carta a Pedro Sánchez de un médico andaluz en Madrid, que se despide de él y del PSOE
La pandemia de coronavirus. PD

Hola, Pedro, hola Presidente.

Te saludo en estos momentos tan duros para todas y todos nuestros compatriotas y para mandarte ánimos, fuerza y serenidad, eso es lo que debo hacer y lo que creo que se debe hacer en estos momentos.

Llevo votando Socialista, al PSOE desde las primeras elecciones democráticas, recién empezados mis estudios de medicina, allá por los años 1970s, y desde entonces la medicina pública en la que creo, ha sido la espina dorsal de mi vida.

He ido creciendo como profesional y como persona en la sanidad pública andaluza, concretamente en la provincia de Sevilla mayoritariamente tras el MIR, en pueblos pequeños y grandes, haciendo sustituciones del único médico del pueblo cuando éste se iba de vacaciones o enfermaba, porque los médicos también enfermamos, muchas veces contagiados por nuestros pacientes, pero no pasa nada, porque forma parte de nuestra profesión y lo aceptamos de buen grado, cuando en muchos pueblos era EL médico, no, UN médico más, donde no había horarios.

Luego fui intentando ser selectivo con mi especialidad, pero la bolsa de trabajo manda y hay que comer y vivir, Presidente.

Luego ya me fui asentando a base de puntos y antigüedad, en puestos acordes a mi especialidad, pero sin olvidar que ante todo soy médico, médico de toda la persona, de todo el cuerpo humano.

Seguí votando Socialista una y otra vez, primero a Felipe González a nivel nacional y a Escuredo, Chaves, Griñán etc en las autonómicas, y a los diferentes socialistas candidatos en los ayuntamientos donde viví, voté en las municipales, autonómicas o nacionales, los que pusiese el partido, sin rechistar ni discutir sus nulas valías a veces, y fueron pasando los años.

No quise aunque me lo propusieron mil veces, estar en ninguna lista electoral, yo estudie medicina durante más de 10 años para ser médico, sin incluir el doctorado, mi ilusión y mi vocación, y siempre tuve claro que o era político o era médico.

En esas listas electorales de todo tipo en las que no quise estar vi los nombres de muchos compañeros y compañeras junto a los que participé en manifestaciones contra Franco mientras aún vivía en su último año de vida cuando éramos casi unos niños.

Muchos de aquellos compañeros de estudios no acabaron la carrera, otros la acabaron, como si hubiese sido ingeniería, historia o derecho, daba igual porque no las iban a ejercer nunca. Ya entraron en nómina en el partido socialista aún en los años 1970 unos, y en los 1980 y siguientes años, otros, y allí siguen, en la órbita del partido, si no es en fundaciones, en empresas públicas del INMENSO entramado económico y de poder del PSOE.

Otros compañeros de partido, que lo fueron aunque nunca estuve afiliado al PSOE, sí lo estuve y lo estoy a la UGT, nuestro sindicato-espejo, y aún así incansables cada cierto tiempo me ofrecían puestos dentro del SAS, del Servicio Andaluz de Salud, pero que nunca acepté, a pesar de los jugosos pluses económicos que suponían doblar el sueldo, y mucho más incluso.

Pero verás, Pedro, me permito tutearte por edad y como compañero de partido, aún necesitándolo y mucho, ese dinero, no pude, me pareció INDECENTE enriquecerme a costa de presionar a compañeros y a recortar “gastos”, pero siempre en personal, haciéndolos redoblarse para no contratar a nadie para completar turnos, y a ahorrar gastos en los pacientes, en obligar a compañeros a prescribir medicamentos de gama económica y procedencia y control casi desconocida, un acto de fe creer en esos principios activos.

Me pareció indecente enriquecerme a costa de forzar altas y liberar camas o atrasar cirugías para ahorrar en “gastos superfluos” y en recortar servicios para la población, y LO PEOR DE TODO, en nombre del “Socialismo”, ¿qué socialismo es ese, Pedro?

He seguido siendo un médico que ha querido estar dentro de los turnos de guardias y hacerlas para no perder el contacto con la realidad de mi profesión.

Pedro, compañero presidente, desde niño oía aquello de que más sabe el demonio, por viejo que por diablo, y con curiosidad por saber cuándo seré lo suficientemente viejo para ello, y ahora, aunque creo que no soy viejo, lo debo parecer bien pasados los 60 años, porque así oigo a mis alumnos y/o discípulos describirme. El caso es que veo a jóvenes idealistas entre mis alumnos y compañeros de trabajo, como yo lo fui, pero verás, Pedro.

He ido viendo durante muchos años de todo en el SAS y en La Junta de Andalucía, he ido viendo tanta corrupción y tanta suciedad en la sanidad, que ya no puedo más, Pedro, viéndote nombrar a ineptos y a tontos útiles con tragaderas tan Grandes como su ánsia de poder a toda costa al mando de la sanidad, viendo lo que está pasando.

PERO AHORA YA NO, AHORA ESTÁN MURIENDO CIENTOS DE PERSONAS DIARIAS.

La vida me ha llevado a venir a Madrid, donde mi mujer y yo, ambos médicos, hemos venido a ayudar a nuestra hija con los preparativos de su boda, con un excelente joven, y además, los dos médicos al igual que nosotros. Una boda que iba a haber sido a mediados de Abril, para lo que nos vinimos a la capital a principios de marzo entre vacaciones y algunos días de libranza de los muchos que nos debían y que nunca nos iban a pagar.

No creo necesario decirte, Pedro, que cuando la situación se agravó nos pusimos a disposición de nuestros puestos en el SAS, pero ni nuestras especialidades ni la situación de Sevilla lo requerían, así que nos pusimos a disposición de la sanidad Madrileña, donde sí nos aceptaron, y así hemos llegado a la situación de convivir 4 médicos en una misma vivienda, cada uno en una habitación para evitar contagios, como cuando hicimos nuestras carreras, unos hace unos años y otros, mi esposa y yo desde los años 80s.

Pedro, esta carta la estoy escribiendo llorando, si las lágrimas que están cayendo sobre el teclado hubiesen caído sobre un papel escrito, sería un gran borrón de tinta difuminada por las lágrimas, lo que he visto aquí y lo que ya llevaba visto en Andalucia durante toda mi carrera, me han llevado a perder mi fe en el socialismo, durante años he querido vota con la nariz tapada, votando a lo que creía lo menos malo, pero ya votando al PSOE sin ilusión los últimos años.

Pero Pedro, Presidente, nunca pensé decir esto, pero ya no voy a poder votar nunca más al PSOE, has conseguido que pierda la fe en el socialismo, viendo a tanta gente indigna, mediocre, trepa a tu alrededor, aferrados a sus cargos, y tú el peor de todos, Pedro, además de tus socios catalanes y vascos, me has llevado a romper políticamente con mi partido de siempre.

Porque, Pedro, oigo tus largos discursos estudiados y preparados, llenos de impostación y teatralidad vana, pero carentes de humanidad ni dignidad, y me avergüenzo de ti, de nuestro partido, el PSOE, y de mí mismo por haberte votado y haber pedido el voto para ti a muchas personas. Vergüenza, siento mucha vergüenza y arrepentimiento por ello, porque Pedro, incluso algunas de esas personas a las que pedí el voto para ti, han fallecido víctimas del covid-19, y de tu inacción, Pedro.

Esto dicho anteriormente me duele y mucho, pero más aún me ha dolido ver como en vez de dar pasos para salvar vidas, dabas pasos para salvar tu puesto. Como me dijo otro viejo descorazonado compañero del partido en Madrid, de los de siempre, el día 5 de Marzo: “Este tío (tú, Pedro) hace lo que haga falta por mantener su presidencia, el disparate de las manifestaciones del día 8 con esta crisis sanitaria es una locura, pero no hubo cojones para parar aquello, aquellas lobas feministas lo habrían crucificado políticamente”, y a sabiendas de que las horas eran vitales y así se lo decían y hacían saber los expertos desde hace mucho. Mucho antes del día 8.

Cuando acabe de escribir esta carta, irán cerca de 3.000 personas fallecidas.

He visto más cadáveres en estos días en Madrid que en toda mi carrera profesional durante 40 años, incluyendo las prácticas en el anatómico forense.

Es una pesadilla absoluta.

Pedro, Presidente, nombra un comité de expertos, de expertos de verdad y dimite. Convoca elecciones para después del verano, pero vete ya. Ten, por una vez en tu vida, TEN DIGNIDAD Y SALVA VIDAS DEJANDO A LOS VERDADEROS EXPERTOS.

He podido tragar como Socialista, con corrupciones, con golfos con vicios, con ansias de poder infinitas, y he querido creer que era lo menos malo, pero Pedro, no puedo más, nunca espere ver cientos, muchos miles de muertes de personas en apenas unas semanas que se podrían haber salvado con unas decisiones políticas valientes que no hubo nadie capacitado para tomar.

  • -¡Presidente!
    -¡Te hablo de miles de muertes por Dios!
    -¡Que tienes hasta a familiares directos infectados, mucho más que la media!
    -¡Pedro! ¡que tus familiares han estado expuestos por la soberbia de tu mujer, gritando “que el machismo mata más que el coronavirus”!

Dios no quiera que falleciesen ninguno de tus seres queridos y cercanos por haberse contaminado gracias al 8-M.
Pedro, horas después de terminar esa manifestación, con muchas de las asistentes llegando a sus casas borrachas y contagiadas, te apresuraste a empezar a hablar abiertamente la alerta sanitaria que callaste ese mismo día 8-M, eso podría y debería tener repercusiones legales, porque hay ya casi 3.000 muertes, y los muchos más que por desgracia vendrán, miles de muertes más.

No, no podré votar nunca más al PSOE, has ido demasiado lejos, ¡porque coño! ¡Que esto no es el Prestige soltando chapapote!, ni las mariscadas, ni los ERES falsos! ni los cursos de formación falsos para parados!. Que esto no es lo del perro muerto del ebola!

¡Que son y van a ser muchos miles de personas muertas, coño!

  • ¡POR DIOS! ¡SOCORRO!
  • ¿QUÉ COJONES HACE EL REY Y JEFE DEL ESTADO?
  • ¡ALGUIEN TIENE QUE PARAR ESTO!

Pedro, te podría insultar como fruto de mi frustración y dolor, pero creo que lo peor que puedo decirte es algo que es una triste y desgraciada realidad:

HAS SIDO NEGLIGENTE,?HAS SIDO Y ERES UN PRESIDENTE INDIGNO, pero lo peor es que LO SIGUES SIENDO a pesar de tener ya miles de muertos en tu haber, de los que a muchos los podrías haber salvado. Cada hora DE INACCIÓN supone más muertes.

Se te podría acusar de haber actuado mal y tarde, tarde y mal, y podrías defenderte diciendo que no supiste hacerlo mejor, pero Presidente, SIGUES ACTUANDO TARDE Y MAL, Y SIGUES SIENDO INDIGNAMENTE NEGLIGENTE a pesar de que oigo a verdaderos EXPERTOS en sanidad en los hospitales siendo ninguneados desde las altas instancias por aquellos compañeros nuestros de carrera de medicina que NUNCA EJERCIERON porque se dedicaron a servir a nuestro partido, el tuyo y el mío, Pedro, el PSOE, desde hace ya 40 años.

Gente tan preparada para ejercer la medicina hoy como el Gran Wyoming, o sea, nada, están al frente de altos cargos relacionados con el control de esta PANDEMIA.

Toda EspaÑa se ha recluido en sus casas respetando la cuarentena solidariamente, salvo los típicos cuatro imbeciles inevitables de siempre, incluyendo en esos cuatro imbeciles al vicepresidente Iglesias y su ansia de de protagonismo con el que te has aliado, que conviviendo con una enferma confirmada y hasta en la duda de que él mismo también esté infectado, sea como sea, pone en peligro a todo su servicio de seguridad, choferes etc para poder aparecer en los telediarios a tu lado, Pedro, que también deberías estar en cuarentena estricta e imponiendo consejos de ministro por vía teleconferencia, pero no, ni para eso tienes autoridad.

Ya hay miles de muertos, Pedro, en Madrid usan ya a modo de gigantesco frigorífico el palacio de hielo para conservar a tantos muertos a los que no se da abasto para poder incinerar.

Pedro, como te dije al principio, te mando ánimos y serenidad, pero sobre todo FUERZA Y DIGNIDAD para tomar las decisiones correctas, INCLUIDO DIMITIR Y NOMBRAR A UN COMITÉ DE EXPERTOS DE VERDAD, sin servidumbres políticas ni compromisos adquiridos. Creo que sería el único gesto que te podría salvar como persona y como ser humano. Pero, Pedro. No lo vas a hacer.

Ya nunca vas a tener mi voto, y presiento que como el mío, muchos españoles más. No quiero hablar de política, pero es inevitable hacerlo cuando sois los políticos de los que dependen tantas vidas.

Permíteme que no te diga mi nombre, porque aún me quedan unos años para la jubilación, y en el SAS, aunque ya no esté el PSOE, las redes de mando y clientelares de 40 años aún perduran amenazantes con su vuelta, y quiero tranquilidad en mis últimos años, cuando mi mujer y yo volvamos a Sevilla, si sobrevivimos y volvemos.

Adiós, Presidente, adiós, Pedro, adiós PSOE.

Un humilde médico español

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