Eleonora Bruzual

Venezuela y su horrenda realidad

Venezuela y su horrenda realidad
Eleonora Bruzual. PD

A 7 días de saber si Maduro gana por las buenas o por las malas, si como dice: ¡Ganará como sea!, puedo asegurar que Venezuela es un hervidero de violencia, de odios, de miedos.

Venezuela mostrando la desgracia que nos trajo Chávez y sus fatídicos 17 años de neotiranía, de violencia y odio, de saqueo, de mentiras y fraudes, de narcotráfico desde las alturas del Poder…

Venezuela donde a unos los matan a tiros, a otros les matan de hambre, a muchos lentamente al impedirles tener medicamentos. Venezuela donde pareciera que nos castraron la capacidad de reacción y estamos dejando al desgaste lo que si no nos espabilamos nos terminará de desgastar a todos.

Muchos al leerme pensarán: Y por qué tanta descriptiva pesimista si hace pocos días la muy seria encuestadora Keller y Asociados informaba que Venezuela muestra entre votantes seguros 59% para la Oposición y 25% para el Oficialismo. Que las caras de los jerarcas de la Peste Roja son desesperadas y sus baladronadas de perdedores enloquecidos.

Sí, realmente los que así piensen no dejan de tener razón, siempre y cuando creamos que transitamos aceptables rutas y no los vericuetos pavorosos que nos marca una banda decidida a todo por permanecer en el Poder.

Solo tengan presente que el pasado viernes Nicolás Maduro se dedicó a presionar a la Fuerza Armada alegando que hay que «garantizar la paz del país», paz que de seguir como está, representará más muertos, más exiliados, más presos políticos, más terrorismo de estado… Maduro desgañitado en franco intento de amedrentar al estamento militar a pocos días de las elecciones legislativas. Maduro manoseando por enésima vez el cuento de la penetración norteamericana y lo que tilda de «intento de traición pagado con dólares del imperialismo»…

Maduro violando otra vez la constitución al decirle a los hombres que son -de acuerdo a ella- los custodios de las armas de la Nación: «Ustedes sigan estando a la altura de la responsabilidad y del mando que les ha dado la república para defender al pueblo, proteger al pueblo y seguir haciendo la revolución socialista, bolivariana, antiimperialista y chavista del siglo XXI, es la orden que les doy». O sea, las armas de la nación en manos de un brazo ejecutor de crímenes contra toda disidencia y toda voluntad ciudadana.

Por cierto, creo necesario preguntar, dado que esta arenga del impresentable fue con motivo del día de la Aviación militar, si Maduro condecoró a los que el periodista español Emili J Blasco ha señalado como integrantes de la Casa Militar y que según la nota publicada en el diario ABC de España (19/11/2015) custodiaban el traslado de droga de sus sobrinos. Concretamente un Teniente Coronel y un Mayor de la aviación militar adscritos al grupo 5 de la presidencia, que pilotearon el narco-avión de los sobrinitos de Nicolás Maduro y Cilia Flores, que los llevó a Haití donde los capturó la DEA. Sobrinitos que se dice se declararán culpables ante la fiscalía federal del Distrito Sur de Nueva York, buscando así negociar un acuerdo que les rebaje las duras penas por narcotráfico y complot contra los Estados Unidos. Acuerdo que tendrá como base, que estos querubines develen los vínculos del chavismo con el narcotráfico, ya que al ser tan contundentes las pruebas en su contra y tal el grado de evidencias, la cooperación con la Fiscalía neoyorquina para ayudar a enjuiciar a personas de mayor peso dentro de las operaciones de narcotráfico es lo único que puede reducirles las condenas.

Realidad horrenda que muestra Nicolás Maduro al decir: «Jamás verán en mí una vacilación, no le tengo miedo a nada y a nadie, no le tengo miedo a este imperio asesino de Estados Unidos», justo cuando el pasado 25 de noviembre un asesinato vil enturbió aún más el clima electoral. La muerte de Luis Manuel Díaz, secretario general del partido Acción Democrática en Altagracia de Orituco, (estado Guárico) que se suma a actos de violencia extrema contra Henrique Capriles, Lilian Tintori, María Corina Machado, Richard Blanco y otras figuras del liderazgo opositor.

Imaginen lo peor… Porque esa Fuerza Armada a la que Maduro ordena «Seguir haciendo la revolución socialista, bolivariana, antiimperialista y chavista del siglo XXI» es la responsable de la vigilancia y protección del material y los centros electorales, en una operación que desplegará a partir del próximo miércoles.

Horrenda realidad porque la Peste Roja no se juega el Poder, la Peste se juega la impunidad, la cárcel pagando delitos de narcotráfico y de lesa humanidad.

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