Fernando Jáuregui

Gastos electorales: estamos de rebajas

Gastos electorales: estamos de rebajas
Fernando Jáuregui. PD

Me causa poca extrañeza, la verdad, que nuestros partidos políticos no se pongan de acuerdo a la hora de recortar gastos en las campañas electorales, concretamente en esta, tan atípica, que se nos ha echado -que nos han echado- encima.

El único acuerdo al que se ha llegado por unanimidad en los dos últimos años ha sido, si mal no recuerdo, uno que ampliaba las vacaciones parlamentarias de Semana Santa.

Tampoco me parece que debamos, a estas alturas de la catástrofe moral a la que ha llegado nuestra política, fijarnos en si hay que ahorrar en ‘mailings’ o en la cartelería de las farolas, desde las que, sonrientes, nos miran los candidatos de papel.

Mucho más me preocupa que otros acuerdos ni siquiera lleguen a sugerirse para hacer, esta vez sí de veras, un planteamiento político de campaña diferente.

Lo que uno, desde la exclusiva superioridad que le conceden los años contemplando el panorama desde fuera, como un mirón, pediría a nuestros partidos no es que reduzcan el tamaño de los sobres que nos envían con la papeleta, o que los carteles sean en blanco y negro en lugar de en cuatricomía: me parece que podrían plantearse acuerdos de mucha mayor envergadura en torno a, por ejemplo, los siguientes temas:

  • -Garantizar notarialmente unos mínimos de transparencia en los gastos de campaña.
  • -Garantizar notarialmente que estas serán las últimas elecciones con listas bloqueadas
  • -Garantizar notarialmente unos puntos de acuerdo mínimo en torno a una reforma electoral que impida que partidos que tengan mayor número de votos que otros tengan, en cambio, menos escaños.
  • -Garantizar notarialmente la limitación de determinados mandatos -Explicar previamente a la jornada de votación qué ‘líneas rojas’ se establecerán en cuanto a pactos poselectorales, y garantizarlo notarialmente.
  • -Reglamentar en el futuro por ley los debates preelectorales, y garantizarlo notarialmente.

Si nuestros partidos llegasen efectivamente a un pacto en torno a estos seis puntos, empezaré a creer que tienen ansias regeneracionistas. E incluso casi me dará igual que nos envíen esas inútiles papeletas por correo o que siembren el país con esos carteles a todo color donde el candidato luce tan falso como un euro de trapo. Incluso prometo que toleraré esos mítines que son apenas baños de aplausos, tan huérfanos de auténtico debate político. Y sí, no hace falta que usted me lo diga: soy un utópico y por eso soy tan realista: me voy a tragar hasta la publicidad esa, tan carente de imaginación, que las formaciones envían a las emisoras oficiales que no tienen otro remedio que emitirla..

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