Fermín Bocos

Mariano Rajoy: El hombre cansado

Mariano Rajoy: El hombre cansado
Fermín Bocos. PD

Visto que los debates le cansan y los desfiles -también según propia confesión- le parecen un «coñazo»(sic) cabe preguntarse: ¡qué diablos hace Mariano Rajoy en la política! Porque para un demócrata el debate es la esencia de la política. Y asistir a los desfiles, va en el cargo.

En el fondo, Rajoy es un enigma. Lleva toda su vida metido en política. En 1981 ya era diputado autonómico y desde entonces no ha dejado nunca el coche oficial pero a juzgar por la indolencia con la que se conduce se diría que la cosa pública le aburre. Es persona afable en el trato personal y tiene un notable sentido del humor, por eso cuesta entender porqué se ha labrado esa fama de apático, como si padeciera acedia política. No hace nada para desmentirla.

Todo lo contrario. Sus últimas declaraciones acerca de lo cuesta arriba que se le hacen lo debates confirman esa tendencia indolente. Si no le gustan las obligaciones que conlleva la política ¿por qué lleva tantos años metido en ella? Teniendo como tiene asegurada una plaza de registrador de la propiedad (Santa Pola, Alicante), ¿qué le obliga a dedicar su vida a la política si, como parece, tanto le aburre?

Ya digo que en el fondo, Mariano Rajoy es un enigma. Pudo haberse retirado tras la segunda derrota que sufrió con Zapatero pero no lo hizo y en el ya olvidado congreso del PP celebrado en Valencia maniobró apoyándose en Francisco Camps y en Javier Arenas para cortar el paso a Esperanza Aguirre.

Después ganó las elecciones con mayoría parlamentaria absoluta, pero hace cinco meses, el 20D, el Partido Popular perdió tres millones y medio de votos y sesenta y tres diputados. Habría sido el momento oportuno para ceder el testigo, convocar un congreso y que el partido eligiera otro líder.

No lo hizo. Ni tiene intención de hacerlo como se le ha escuchado decir estos días pese al triste espectáculo dado al declinar el ofrecimiento que le hizo el Rey para que intentara formar gobierno .Argumentó para justificar su renuncia que no contaba con apoyos parlamentarios suficientes. Siendo verdad ,no era toda la verdad.

Podía haberse hecho a un lado -como comentaban en voz baja algunos dirigentes populares-facilitando la llegada de otro líder que no provocaran tanto rechazo abriendo así la puerta a posibles pactos con Ciudadanos y el PNV .Podía, pero no lo hizo. Y en ésas estamos.

En puertas de unas nuevas elecciones en las que las encuestas no avizoran mayoría parlamentaria para ningún partido de lo que se desprende que podría repetirse un bloqueo similar al que hemos padecido durante los últimos meses. Y, en medio, del escenario seguirá Mariano Rajoy, un hombre al que todas estas servidumbres propias de la política le aburren. Le aburren, pero sigue aferrado a la poltrona. Ya digo, la personalidad de este hombre es todo un enigma.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído