Jaime González

Pedro Sánchez tiene un plan

Pedro Sánchez tiene un plan
Jaime González (ABC). PD

Pedro Sánchez le ha planteado al Rey un «proyecto de renovación nacional» cuya piedra angular es la reforma de la Constitución, el bálsamo de Fierabrás con el que el secretario general del PSOE pretende aplacar al soberanismo catalán y -de paso- blindar los derechos sociales.

A diferencia de Don Quijote, que tenía la receta del bálsamo de Fierabrás en la cabeza -un poco de aceite, vino, sal y romero-, el bálsamo de Sánchez no contempla más ingredientes que el federalismo, a palo seco.

Para remediar todas las dolencias de España, Sánchez quiere abrir la Constitución en canal, retocar el artículo 2 de su Título Preliminar, modificar a conciencia el Título Octavo -el de la organización territorial del Estado- y esperar a que la nueva Carta Magna empiece a producir efectos. «Sana, sana, culito de rana, si no sana hoy sanará mañana».

Como España será un Estado plurinacional -lo de las matrioskas rusas-, los independentistas catalanes se batirán en retirada al tiempo que los españoles alcanzarán cimas inéditas de bienestar.

A saber, según Pedro Sánchez: se abrirán de par en par las puertas de la regeneración democrática, alcanzaremos la estabilidad presupuestaria y la consolidación fiscales y -ya puestos- celebraremos todos juntos la llegada de la verdadera independencia judicial.

Como el bálsamo de Pedro Sánchez no es de aplicación inmediata -por aquello de que quien gobierna es Mariano Rajoy-, el líder socialista se ha propuesto fortalecer al Estado para «defenderlo del Gobierno» hasta que llegue el momento de reformar la Constitución.

El tiro puede salirle por la culata: visto su «proyecto de renovación nacional», no serán pocos los españoles que piensen que es mejor defender al Gobierno frente al modelo de Estado que pretende Pedro Sánchez. Y no por devoción al PP, sino por vocación de integridad: «Virgencita, virgencita, que me quede como estoy».

Y es que -bien mirado- el auténtico bálsamo de Fierabrás de Mariano Rajoy, su genuina piedra filosofal y vellocino de oro sigue siendo Pedro Sánchez.

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