EDUARDO INDA / OKDIARIO

Eduardo Inda: «De la Gürtel de Bárcenas todito, de la Gürtel de Iglesias, nadita»

Eduardo Inda: "De la Gürtel de Bárcenas todito, de la Gürtel de Iglesias, nadita"
Bárcenas y Pablo Iglesias. PD

A mí no me van a contar la que se lio en España con los sobresueldos en negro y la financiación en B del PP porque lo desvelamos en rigurosa exclusiva Urreiztieta y un servidor.

Fue un shock de tal magnitud que Mariano Rajoy a punto estuvo de tener que coger las maletas. Si aquel viernes de enero de 2013 no recibí 400 whatsapp, no recibí ninguno.

Entré en tantos medios para dar mi parecer que acabé exhausto. Creo que sólo me quedó por intervenir en Radio Taxi. La puntilla llegó con otra exclusiva que destapamos casualmente coincidiendo con la fecha de la toma de La Bastilla (14 de julio): los sms del presidente a Luis Bárcenas con esa tan torpe como escandalosa leyenda para la historia.

“Luis, sé fuerte, hacemos lo que podemos”, le escribió el gallego a su ex tesorero el 18 de enero al toparse en el desayuno con la portada de El Mundo.

Casi siete años después, de la mano de María Jamardo hemos publicado en primicia que, cuantitativamente está por dilucidar pero que cualitativamente es prácticamente idéntico al que un servidor destapó aquel tercer viernes de 2013.

Ni más ni menos que el pago de sueldos extra de 600 euros en A y 300 en B a la cúpula de Podemos.

Lo mismito que hacía Bárcenas con el Politburó de Génova 13 en los días de vino y rosas de la mayoría absoluta.

El escolta de Podemos pregunta a los Marqueses de Galapagar, Pablo e Irene, por el vestuario del día.

El Partido Popular empleaba los billetes para calmar a sus élites que se quejaban de que ganaban mucho menos de lo que estaban acostumbrados en la vida privada.

Lo que sucede en un país en el que el presidente del Gobierno, que maneja 400.000 millones de Presupuesto, gana 4.100 euros netos al mes. Una auténtica vergüenza teniendo en cuenta que sus homólogos alemanes, francés o inglés casi cuatriplican su remuneración.

Ése es otro debate que convendría abrir para impedir que a la política vayan los más tontos y/o los más golfos. El talento hay que pagarlo.

Yo no digo que nuestro premier gane como Pablo Isla, Ana Botín o Álvarez-Pallete pero de ahí a estar por debajo de un secretario de Estado o de la mayoría de los niveles 30 de la Administración media un abismo.

Y los caraduras podemitas emplean el cash y los sobresueldos en A para seguir vendiendo una austeridad más falsa que Judas. Tienen tal papo que continúan manteniendo el embuste que ya no se cree nadie menos la banda de periodistas de estricta obediencia pablista que no son precisamente pocos sino más bien la mayoría de la profesión.

Lo de que cobran sólo 3 salarios mínimos (es decir, 2.700 euros) y el resto lo donan al partido es un cuento chino que obligaría a que la militancia los corriera a gorrazos. Ahora vemos que los dueños de esa Sociedad Limitada que es Podemos engrasan las voluntades de sus subordinados a base de billetes. Un modus operandi más siciliano que made in Spain.

Los Marqueses de Galapagar, Irene Montero y Pablo Iglesias.

Pero la Gürtel de El Chepas, como llaman sus detractores a Iglesias imitando sus sucios métodos de descalificar al rival por los defectos físicos, va mucho más allá. No sé si hasta el infinito y más allá pero casi porque la demagogia, la desvergüenza y la afición a la pasta del personaje es cuasipatológica.

Los abogados encargados de lo que los modernos denominan “compliance”, los códigos éticos de toda la vida de Dios, han denunciado mil y una fechorías por parte de la parejita diabólica Pablo-Irena. José Manuel Calvente no tiene dudas cuando se le pregunta por qué se ha quedado en el paro: “Me han despedido para tapar sus sobresueldos en negro”. Fue poner el grito en el cielo, alertar de las corruptelas y acabar en la calle. Lo mismo le sucedió a su compañera Mónica Carmona. Bueno, a Calvente esta gentuza le ha montado un caso de acoso sexual del que no hay constancia alguna en ningún juzgado nacional.

Tanto Calvente como la otra responsable de compliance denuncian la existencia de una caja B en el partido, que se emplea para enriquecerse y encima chuleando a Hacienda. Así se las gastan los Bárcenas de alpargatas, como los bautizó Cristina Seguí en una memorable columna en esta casa. Item más: añaden que las votaciones internas tienen más trucos que una actuación de Juan Tamariz, Houdini o Copperfield.

Nada nuevo bajo el sol, el problema es que nadie, salvo OKdiario, Periodista Digital y quizña algún otro, lo contaba.

Una de nuestras reporteras votó hasta 9 veces en el plebiscito del casoplón de 270 metros cuadrados en Galapagar con 2.000 de parcela, piscinaco y casa de invitados. Honestamente, creo que las elecciones del siniestro Evo Morales fueron algo más limpias que las de los Ceaucescu de Galapagar. No mucho pero algo más, sí.

El penúltimo episodio (atentos porque el lunes habrá más madera) demuestra la catadura del argentino Echenique. Cuando se instaló en Madrid no optó por un barrio humilde, ni siquiera por uno de clase media, con un par se mudó al más caro: Salamanca. Lo desveló en primicia una vez más este diario. Ahora nos enteramos gracias a Calvente de que el alquiler lo abonaba el partido y que el antaño militante de Ciudadanos no lo declaró como toca, como percepción en especie. Se hizo un Monedero: sólo lo tributó cuando Calvente le dijo que eso podía ser un lío de tres pares de narices.

Por no hablar del chusco episodio de la explotación de la escolta de Irena Montera. La Ceaucescu de Galapagar la tenía de recadera, de choferesa de toda la parentela (no sólo de la pareja y sus hijos), de manitas en el casoplón y de mecánica. Le sisaron 30.000 euros en horas extra no abonadas. Las ínfulas de la portavoz parlamentaria son tan bestias que la hacía ir por la noche de Galapagar a Madrid (47 km ida, otros 47 de vuelta) a comprarles la cena, la comida para los perros y los pañales de los niños. Por cierto: los defensores de los parias de la tierra tienen dos personas de servicio. Flipante. Más que muchos banqueros de tronío.

Casoplón de Galapagar cuyo epílogo está aún por escribir.

El chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero.

Alguien nos tiene que explicar qué carajo pintaba el tesorero de Podemos, Daniel de Frutos, en la firma ante notario de la adquisición de la mansión de La Navata. O qué llevaba dentro del maletín otra de las personas que acudió al fedatario público. O por qué se desembolsaron oficialmente 670.000 euros por una casa cuyo precio de mercado no baja de los 1,1 ó 1,2 millones.

Que España padece una pseudodemocracia, a años luz de la que alumbramos hace 40 años, lo certifica la bestial autocensura que muchos medios se han autoimpuesto con la Gürtel de Podemos. Los que desde el minuto 1 vimos que no eran trigo limpio hemos tenido que soportar, incluso, que buena parte del resto de la profesión nos llamase “mentirosos” para defender a su führer Iglesias.

Como cuando contamos que habían trincado más de 7 millones de la narcodictadura venezolana. Como cuando levantamos las alfombras granadinas descubriendo que Maduro había transferido a Iglesias 272.000 dólares en el paraíso fiscal del Caribe. O cómo de solos nos quedamos denunciando su vomitivo machismo-sadismo al informar que en un chat interno se mostraba partidario de “azotar” a Mariló Montero “hasta que sangre”.

Iglesias y sus periodistas de cámara tienen un problema. Que su Gürtel y derivados se pueden ocultar a todos un poco de tiempo, a unos pocos todo el tiempo, pero no a todos todo el tiempo. El tic, tac, tic, tac, está en marcha. Resulta física y metafísicamente imposible en esta era de diarios digitales y redes sociales a mansalva.

Pablo Iglesias (PODEMOS) y los asesinos de ETA.

Espero que el pensamiento único, ése que sostiene que sólo hay corrupción en la derecha, que los ERE no son corrupción, que Chaves y Griñán son honrados e Iglesias el azote de la corrupción, no llegue a una Fiscalía que de momento no ha actuado de oficio contra esta banda. Porque sería síntoma inequívoco de que la autocracia de izquierdas que se adivina en el horizonte se ha abalanzado sobre todos nosotros cual tormenta perfecta.

El pasado de Iglesias es negro, negrísimo, pero el futuro aún lo es más.

Yo, en el mientras tanto, me quedo con la descriptiva frase que Calvente empleó para retratar a la SL Iglesias-Montero: “Son una mafia”.

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