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Ahora se cumplen 10 años del rayo que cayó sobre la cúpula de la basílica de San Pedro en el Vaticano, apenas unas horas después de la renuncia de Benedicto XVI, y justo durante la misa votiva “PRO ELIGENDO PONTIFICE”, previa al comienzo del cónclave que en esos momentos oficiaba el decano del colegio cardenalicio, Angelo Sodano.
El ´castañazo´ que hizo temblar hasta los cimientos de la basílica, y que fue recogido por el fotógrafo Alessandro di Meo, muchos lo interpretaron como una señal divina…, de las ´chungas´. Vamos, de las de ¡UY, QUÉ MAL ROLLO!
El rayo había caído justo en el momento que el decano del colegio cardenalicio comenzaba a comentar la segunda lectura, provocando que algunos de los 115 cardenales asistentes, no pudiesen evitar que durante unos ´interminables´ segundos, sus rostros se tornaran lívidos y desencajados.
En aquel momento no supe interpretar más; salvo que no era nada bueno lo que el rayo presagiaba. Porque no fue el arco iris, o una lluvia de pétalos de rosa sobre la cúpula de San Pedro; no; fue un rayo, y de los ´gordos´. Y es que los rayos nunca son buenos; claro, salvo que caigan sobre la cabeza de algunos, algunas, y ´algunes´.
Ahora, tras diez años de pontificado del papa Francisco, me ratifico en lo que entonces pensé, rememorando a Bertolt Brecht: LA LLEGADA DE ´MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA´.
Pero para comprender lo sucedido, desde el aterrizaje de Jorge Bergoglio en el Vaticano, hace falta conocer las anteriores andanzas y artes de este personaje, narradas por aquellos que lo conocieron.
En cuanto a la presunta masonería de Bergoglio, mirad el vídeo.

