La muerte no es un ente, ni un ser; ni tan siquiera un estar

La muerte de la muerte

Eterno poeta de la rebeldía y la revolución

 ¨La Madeleine´, de Alfred Émile Stevens, 1823 - 1906.
¨La Madeleine´, de Alfred Émile Stevens, 1823 - 1906. PD

Para José Espronceda, el eterno poeta de la rebeldía y la revolución, la muerte no era una puerta, sino quien tan sólo quien la abría.

El poeta murió a los 34 años, pero antes de su partida nos dejó el poema “Canto a la Muerte”, en la que la propia Muerte nos dice: «En mí la ciencia enmudece, en mí concluye la duda y árida, clara, desnuda, enseño yo la verdad; y de la vida y la muerte al sabio muestro el arcano, cuando al fin abre mi mano, la puerta a la eternidad».

Para quien hoy les escribe, la muerte no es un ente, ni un ser; ni tan siquiera un estar. La muerte tan sólo es una cortina, un velo sin alma, que los versos del amor herido tensan y rasgan, una y otra vez, en un dolido canto a la esperanza.

Y ese es el motivo por el que publiqué, hace ahora más de diez años, “EL VELO RASGADO”, cuyo subtítulo es “LA MUERTE DE LA MUERTE”.

Un libro con  330 páginas y  más de 113.000 palabras,  cuyo título no fue fruto de un capricho editorial. Y no es publicidad interesada, dado que “EL VELO RASGADO”, lo tengo subido a Internet para que quien lo desee pueda leerlo, o descargarlo, gratuitamente.

No quisiera concluir sin antes recordar que el elemento que diferencia al ser humano, del resto de criaturas de la Creación, reside en la práctica de cultos y ritos funerarios, desde los albores de los tiempos.

Ello evidencia el sentido transgresor de la muerte existente en nuestros antepasados, y que hoy aún perdura, pese a quien pese.

Aunque justo es reconocer que, aplicando el talante democrático, la especie humana está equivocada, ya que es la única que actúa así de entre los casi dos millones de especies animales que pueblan el mundo. Bueno, y de la especie humana, no ´todes´.

Tiempos; recuerdos; sueños; todo un rápido desfile de escenas que pasan, una y otra vez, ante nosotros a velocidad de vértigo, y ahí, a nuestro lado, desde siempre, la leal compañera que la puerta a un mundo mejor, un día nos abrirá.

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Autor

Antonio Gil-Terrón Puchades

Antonio Gil-Terrón Puchades (Valencia 1954), poeta, articulista, y ensayista. En la década de los 90 fue columnista de opinión del diario LEVANTE, el periódico LAS PROVINCIAS, y crítico literario de la revista NIGHT. En 1994 le fue concedido el 1º Premio Nacional de Prensa Escrita “Círculo Ahumada”. Ha sido presidente durante más de diez años de la emisora “Inter Valencia Radio 97.7 FM”, y del grupo multimedia de la revista Economía 3. Tiene publicados ocho libros, y ha colaborado en seis. Actualmente escribe en Periodista Digital.

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