Podemos caer en el error de pensar que lo cristiano o -si lo prefieren- lo solidario, está en informarse de los temas de moda a través de los medios de comunicación y las redes sociales, para poder así aunar esfuerzos a la hora de erradicar del mundo el dolor y las injusticias.
Y digo caer en el error, porque poco tienen que ver los intereses de la humanidad con los intereses de los propietarios de LOS GRANDES LOBBIES DE LA COMUNICACIÓN que son los marcan las directrices informativas, con arreglo a sus putos intereses particulares que no son informar, sino obtener beneficios, y cuanto más mejor. Algo muy legítimo por otra parte, pero que no vengan encima dando lecciones de ética y moral a la ciudadanía, porque por ahí no paso.
Muchos ingenuos piensan que estas grandes compañías están formadas por filántropos desinteresados que dedican su tiempo y dinero a la construcción de un mundo más justo. ¡Error!
Y es que muchos ciudadanos se han dejado engañar por estos mercachifles disfrazados de buenos samaritanos que van por la vida haciendo de ´pepito grillo´, diciéndonos que pongamos una silla más en la mesa navideña, o en qué contenedor de basura tenemos que depositar la bolsa de residuos biológicos. Y todo ello en detrimento de lo que debería ser su auténtica función social: INFORMAR OBJETIVAMENTE.
Porque lo cierto es que las noticias pasan por el filtro inquisitorial de lo ´políticamente correcto´, es decir, de lo que al editor le conviene, al tiempo que cínicamente ocultan o descafeínan todas aquellas informaciones cuya divulgación perjudique sus intereses de casta.
Siempre he sentido un sincero respeto por la profesión periodística, en donde tengo grandes y fraternales amigos, pero lo cierto es que hoy en día, para sobrevivir en ese mundo, además de cualidades y vocación, hace falta tener muchas tragaderas. Pero sigamos.
Si alguno piensa que lo mejor es informarse a través de las redes sociales, al presumirse que estas son independientes, se equivoca de todas, todas.
Las redes sociales son más de lo mismo, ya que estas se alimentan en un 99% de las noticias homologadas como políticamente correctas que venden los medios de comunicación, por lo que es la pescadilla que se muerde la cola. Un claro ejemplo de lo que digo fue la campaña del ´je suis´, que aún colea.
El ´je suis´, como otros tantos temas estrella, están diseñados, dirigidos y manipulados por quienes tienen la propiedad y el control de los grandes lobbies de comunicación. Y si rascamos un poco veremos coincidencias y concordancias entre estos lobbies y las empresas calificadoras de rating, que a su vez son quienes manejan y controlan los grandes fondos de inversión y el mercado de capitales. Esos tarados morales, indigentes de pensamiento noble, que borrachos de soberbia y avaricia, han convertido el Mundo en su cortijo particular; en un negocio voraz e insaciable donde la vida humana no tiene más valor que el de su rentabilidad económica.
Porque los medios de comunicación son así de cínicos. Piensen ahora en las grandes empresas y sus marcas comerciales, y díganme cuántas noticias negativas sobre ellas aparecen en prensa, radio, o televisión.
Nunca han sido noticia los despojos (Dios y ellos sabrán de qué) triturados y tintados que forman parte de las hamburguesas del ´McRata´ de turno. Tampoco nunca fueron noticia los alimentos con la fecha de caducidad pasada, colocados estratégicamente en primera fila de las estanterías de conocidas cadenas de alimentación. Tampoco nunca se informó sobre la relación entre los beneficios de la industria farmacéutica, con las periódicas y oportunas epidemias de gripe…
Nos informarán hasta el empalago con noticias torticeramente sesgadas sobre el calentamiento global, ocultando cualquier información que desmienta la doctrina oficial de los profetas y gurús de la Iglesia de la Climatología.
Nos informarán hasta en la sopa que al futbolista fulanito le ha salido un granito en un huevo, o que han empapelado a una folclórica por fraude fiscal, pero cínicamente se silenciará el genocidio diario que los cristianos están sufriendo en el Mundo.
Cristiano-fobia y austero-fobia; consumismo en vena; eugenesia genocida, y ecología de escaparate hasta el vómito, son los pilares del Nuevo Orden que nos pastorea y asfixia con sus ventosidades moralistas y santurronas de factura laica.

