¿ES EL FINIQUITO DEL ESTADO DE DERECHO EN ESPAÑA?

Bayona y Bruselas comienzan con ‘B’

¿O LO ES DE LA MISMA ESPAÑA?

Bayona y Bruselas comienzan con 'B'

Bayona –Francia- y Bruselas. Dos localizaciones separadas por algo más de mil kilómetros en el espacio y por 215 años en el tiempo. En común, dos “cartas otorgadas” a España: una por imposición de un invasor que constituía la mayor potencia militar y económica del mundo, y otra por “fuerza” de un mercadeo que proporciona siete votos para una elección. En la primera, oposición frontal de los españoles. En la segunda, también. En ambas, el éxito final.

El 6 de Julio de 1808, con España en guerra contra Napoleón, se promulgaba la llamada Constitución de Bayona, primera de las que ha tenido nuestra nación, aunque muchos historiadores no la consideren más que una “Carta Otorgada” por el emperador. Nada de representatividad y nada de auténtica libertad por parte de los 91 compromisarios españoles reunidos durante la segunda quincena de junio de ese año, que no consiguieron más que algunos “ajustes técnicos”, antes de su firma. Esta Constitución no llegó a implantarse ni en todos sus aspectos, ni en todas las zonas del país. El 19 de marzo de 1812 ya era promulgada la Constitución de Cádiz, que tampoco tendría una vida fácil, precisamente.

El 9 de noviembre de 2023, después de decenas y decenas de miles de muertos por parte del pueblo español luchando durante más de doscientos años por conseguir un periodo de paz y prosperidad único en la historia como el que ha representado el que va desde 1978 para acá, una vez entró en vigor la actual Constitución; un tal Turull y un tal Cerdán, han firmado un documento en Bruselas en el que se acaba directamente no ya con la Carta Magna en sí, convirtiéndola en papel mojado, sino con su esencia y con lo que representa.

Si ya era claro que no existía igualdad de los ciudadanos ante las urnas, con motivo de un infame sistema electoral permitido por todos, con una desidia que pone de manifiesto un pésimo respeto del pueblo español por sí mismo; ahora, con esta nueva “carta otorgada” a la que se han realizado de nuevo “ajustes técnicos”, ya no seremos iguales ante la ley; y la separación y el equilibrio de poderes, saltarán definitivamente por la ventana. De justicia y redistribución económica, vayan olvidándose. Y la unidad nacional, en peligro de extinción.

Pero, de todo lo que acabo de escribir en el último párrafo, ya se ha hecho mucha referencia por parte de personas y órganos más entendidos que yo en la materia. Es por eso que quiero ahora centrarme en lo operativo, en qué se puede hacer para impedir el desastre telúrico que nos viene como nación. Y en qué se puede hacer a muy corto plazo, aparte de continuar con esta especie de “dos de mayo sin mamelucos ni lanceros polacos” que parece que estamos viviendo con el rosario de manifestaciones diarias. Por cierto, recuerdo que en aquella lejana ocasión era bastante más difícil que la reacción tuviese éxito, y se terminó ganando, por mucho que algunos crean que fue un error dado el siglo XIX que pasamos a continuación. ¡Como si esa centuria hubiese sido fácil para otros países de nuestro entorno como la misma Francia, Italia, Alemania, Portugal o incluso EEUU! Por favor.

Tan a muy corto plazo como que para el día 15 próximo está anunciado el comienzo de la investidura del candidato Pérez-Castejón. Después del acuerdo del tal Turull y del tal Cerdán, parece que se dibujará, salvo sorpresas tipo PNV, un paseo por la playa al atardecer, sin lluvia y sin gente. Porque todos los que se la tienen jurada a nuestra nación votarán a favor del candidato, así como los miembros de Sumar, que suelen participar del mismo juramento, salvo rabieta podemita, que la buena lógica descarta. ¡Qué van a hacer si por un ataque de ira hay nuevas elecciones y no son elegidos!

Pues nos quedan los diputados del Partido Socialista Obrero Español, correligionarios del tal Cerdán, que no es más que un “delegado de la ignominia”. Estos diputados, podrían haber alegado, antes de este documento, no conocer el alcance de lo que se estaba pergeñando. Ahora, lo firmado por los dos susodichos funciona como una especie de segunda vuelta en las elecciones por lo que ya no hay llamada a engaño. Ya se sabe quién va a gobernar y cómo va a gobernar, y también las consecuencias.

Ya no hay excusas y, principalmente, los diputados socialistas de las regiones de la “España vaciada” tendrán que explicar en sus predios porqué no va a haber un duro para ellos en varias décadas, ni para AVEs, ni para mamíferos; ni para hospitales, ni para sacar a los alumnos de las caracolas que aún subsisten, ni para… Tendrán que explicar la razón de esta desigualdad económica potenciada por un partido que siempre fue igualitario, según pregonan, en sus 144 años de existencia; ¿porqué? ¿De verdad merece la pena pasar a la historia de España como sus destructores por siete votos y cuatro años, como máximo, de escaño? Y es que si nos van a venir con la matraca de la oportunidad histórica porque están convencidos de ello, lo podían haber dicho hasta el 21-J, ya que el 22 era jornada de reflexión y no estaba permitido argumentar en un sentido u otro.

Así que, parece que es el momento de los diputados socialistas de Andalucía, de Canarias, de Extremadura, de Castilla-La Mancha, de Castilla y León, de Valencia, de Aragón, de… Y también es el momento de personajes importantes en el partido como García-Page. Ha llegado su hora don Emiliano. Ya no sirven declaraciones de “suma cero” como hasta ahora; ha llegado el momento de “facta non verba”, o la historia se lo llevará por delante el próximo 16, o el 18 si se alargase el suplicio. Si Vd. sigue expresando sus posiciones conocidas y los diputados de su autonomía votan que sí a la investidura, dese por amortizado. Y si las cambia a sotavento de la elección: también.

A don Juan Espadas no le digo nada de actuación antes del 15 próximo porque ya le hemos oído en varias ocasiones y creo que no está por la labor, a priori. Pero, desde luego, como andaluz desde bastante antes que él, y conocedor del pensamiento e idiosincrasia de los andaluces, al menos como él, ya le digo que la mayoría de sus votantes no están de acuerdo con el “documentito”. Si hay una autonomía que no está por el “troceamiento” económico y territorial de España, es Andalucía, y mucho menos si es para favorecer a personajes como Jordi Pujol que, en su día, se expresó de aquella forma xenófoba y abominable contra los andaluces. ¿Lo recuerdan? ¿O sólo me dolió a mi?

A Salvador Illa no le pido nada.

Y más aún, a corto y medio plazo. Para personas tan relevantes en el mundo de la izquierda española como Felipe González, Alfonso Guerra, Redondo Terreros, Jordi Sevilla, Tomás Gómez, etc, etc, que han declarado -algunos de ellos de forma muy valiente y muy de agradecer por el común de los españoles- seguir habitando en sus convicciones de siempre y observar con estupor como el actual PSOE las ha cambiado – “rectificar es de sabios y hacerlo todos los días es de necios”, González dixit-, puede que haya llegado el momento de cristalizar de manera irreversible su profundo y demostrado compromiso con España manteniendo sus ideas, claro está. Si a mi me preguntasen, diría de hacer volver a la esencia del PSOE recuperando la E de España. Y si no lo consiguen, crear un PSOE-A (Auténtico), que acorrale a este rescoldo de lo que fue. Por supuesto, ya sé que no me van a preguntar.

Y que tengan cuidado los del rescoldo con El Jacobino, que está sumando adeptos a mansalva entre la gente joven y les pueden dar un serio disgusto para las próximas europeas de junio 24. Y si no consiguen los ex prebostes del socialismo las dos primeras opciones, potencien esta última, que tanta ilusión producirá en la izquierda conforme el gobierno de Pérez-Castejón comience a tropezar con el día a día de los apoyos infernales y contra natura que se ha buscado. Miren entre los del rescoldo que se pueden ir al 5% de votos que obtuvo el Partido Socialista Francés en las presidenciales de la primavera de 2022, o en el reciente 8% del anteriormente todopoderoso PASOK griego. Ustedes verán.

De lo de negociar la resolución del conflicto dotándose de un mecanismo internacional entre ambas organizaciones “que tenga las funciones de acompañar, verificar y realizar seguimiento de todo el proceso de negociación y de los acuerdos a los que se llegue”, sólo me queda por decir “pobre España”, lo que pudo haber sido y lo que parece que será. Pero, no lo vamos a permitir.

Bayona –Francia- y Bruselas. Dos localizaciones separadas por algo más de mil kilómetros en el espacio y por 215 años en el tiempo. En común, dos “cartas otorgadas” a España: una por imposición de un invasor que constituía la mayor potencia militar y económica del mundo, y otra por “fuerza” de un mercadeo que proporciona siete votos para una elección. En la primera, oposición frontal de los españoles. En la segunda, también. En ambas, el éxito final.

Jacinto Romero Peña

Español de a pie.

Grado en Geografía e Historia, UNED.

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