Según DARWIN en su libro “EL ORIGEN DEL HOMBRE”, el hombre y el mono descienden de los mismos progenitores, y si uno de los elementos diferenciadores entre ambos es que una gran parte de la Humanidad cree en la existencia de un ser superior divino, mientras que el cien por cien de los simios no tienen conciencia de la existencia de Dios, ¿cómo se puede acusar -cómo se acusa- a los creyentes de ser primitivos, supersticiosos, e intelectualmente poco evolucionados?
Lo que se iban a reír y a disfrutar los ateos si los monos creyeran en Dios.
Pues lo siento, pero va ser que no, porque es justo al revés.

