En tiempos del ´innombrable´, se publicaban anualmente unos libritos que, bajo el título “Antología del disparate”, recogían las mayores burradas ´soltadas´ por estudiantes durante los exámenes de reválida.
Y si estas publicaciones tenían éxito, era porque la zoquetería y el ´tarugismo asilvestrado´, provocaba la risa generalizada de jóvenes y mayores, al ser la incultura, la excepción y no la regla. Tal vez porque si no aprobabas, repetías curso. Cosas de del autoritarismo de la ´oprobiosa´. Estoy convencido de que, si uno de aquellos libros fuese leído hoy, por alguno de los hijos de la ESO, no les haría tanta gracia. Por aquí y ahora, tierra de doctores y catedráticas ´cum fraude´, Salamanca ya no presta, lo que la Naturaleza no da.
Pero vayamos al presente; a nuestro brillante y ´multiculturalizado y empoderado´ presente. El otro día, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, soltó ex cátedra, en sede parlamentaria y con inflados aires de maestro de escuela, que España no tenía uranio. Y se quedó más feliz que un ocho. Y es que, como sentenció Salomón, donde hay soberbia, allí habrá ignorancia.
Veamos pues si España tiene, o no tiene, uranio:
España fue, en los años ochenta, el segundo productor de uranio en Europa, gracias a una actividad minera iniciada unas décadas atrás con el objetivo de abastecer al planificado parque nuclear español. De las minas de Saelices el Chico, en Salamanca, y La Haba, en Badajoz, llegaron a extraerse 5.236 toneladas de uranio, aproximadamente el 25% de las necesidades de combustible de las centrales españolas. La de Salamanca, abierta en 1957, produjo hasta su cierre en 2000, entre 200 y 300 toneladas al año. La de La Haba, operativa desde 1966 a 1990, produjo unas 30 toneladas al año.
Con la llegada del ´sanchismo´, en 2021 se prohibió la extracción de uranio en España, pero haberlo, ´haylo´.
Posteriormente, para presuntamente acallar el descojono nacional, e internacional, que la ´científica´ aseveración del doctor Pedro Sánchez había provocado, sale la a la palestra, en defensa de su jefe, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen. Y lo acabó de arreglar, al decir que, bueno, sí, España tiene uranio natural, pero no el enriquecido que necesitan las centrales nucleares.
Efectivamente, España no tiene, dentro de sus recursos naturales, uranio enriquecido. Y, añado yo, ni España, ni ningún país del mundo, ya que el uranio enriquecido, al igual que sucede con el acero, no son recursos naturales, sino una transformación de los mismos.
De ´Antología del disparate´. Mientras, en el feudo de ´Moruno Boinilla´, se siguen arrancando olivos centenarios, para plantar placas solares, ´asin de anchas´; y, para más inri, lo hacen en nombre del planeta.
Voy a pedir asilo en Marte.

