Como dos extraños nos hemos mirado, casi sin parpadear, con la falsa seguridad y el descaro que da el anonimato al mirar.
Y ya sin marcha atrás, me he acercado a ti, y al hacerlo te he notado temblar, más no te has apartado…; te has quedado quieta hasta que nuestros cuerpos se han rozado; despacio, muy despacio, como se rozan los debutantes al comenzar; despacio, muy despacio, como se miran los amantes al terminar.

