Dice la Biblia en Proverbios 16, que “el hombre propone y Dios dispone”, cuando en realidad es justo al revés; creo yo.
Es Dios quien propone unas normas de conducta en sus mandamientos, y el hombre el que dispone libremente a la hora de ponerlas en práctica o no.
Quien propone el no mentirás, no robarás, no matarás, etc. es Dios, no el hombre.
Es el hombre el que miente, roba y mata, no Dios.
Por esta afirmación, un servidor hubiese terminado en la hoguera, no hace mucho.
Posiblemente ya me quemaron en una vida anterior, y ahora me volverían a quemar de nuevo, si pudiesen, por implícita apología de la reencarnación, hoy.

