Rufián rebuzna en la comisión de la Dana, Yolanda habla por boca de ganso y la draculina Belarra trata de meternos miedo y vampirizar a Sumar para intentar evitar la vuelta a las alpargatas y el camino al Ferrol, Tarrasa y Pamplona de donde nunca debieron salir porque, amigo mío, en Madrid se vive muy bien.
Este humedal político con agua de flujo lento o estancada, en lugar de un ecosistema donde mejorar el bienestar de la gente se ha convertido en un lugar pantanoso y fangoso donde todo está podrido. No hay institución que funcione en esta partitocracia ilegítima y corrompida donde no hay representación ni soberanía.
Esta ciénaga dominada por las malas hierbas y un montón de parásitos y sanguijuelas están arrasando el suelo y van a dejar un erial, empezando por ¡casi 2 Billones de deuda!
Para seguir viviendo en la ciénaga con Andrés y otros tres y dejar de ser comunista, el águila harpía se da pisto con sus tres disfraces diarios para cazar «big tech», dice la muy cursi, porque se lo ha dicho un enterao.
Tampoco hay manera de que dejen de rascarse y hablen sin escupir el odio de su patología primates insultadores cariblancos de comisión, que llevan viviendo en Madrid 30 años, las vampiras góticas de podemos tratan de chupar la sangre de sumar y venir los cuatro en coche ecológico a la almendra central y las aves rapaces de Junts, otra especie golpista que vive bien bajo el madroño, preparan nuevas trampas para cazar guanaminos y serpientes como la boa y el caimán de Moncloa que se alimentan de todo lo que pillan.
¿Qué hemos hecho para merecer ésto? En realidad no sé si lo merecemos, aunque viendo este zoo es evidente que hemos dejado de hacer muchas cosas empezando por no poner freno a la partitocracia de todos estos trepas, mindundis y guanaminos que chapotean en esta ciénaga no elegidos por nadie.
