Les ha salido el tiro por la culata.
A los gurús del PSOE y a los pichaflojas que llevan meses pontificando que cada voto a VOX era un balón de oxígeno para Sánchez.
Es significativo, curioso y hasta chocante, que quienes más odian a Abascal salgan hoy titulando a toda página que VOX se dispara en las encuestas por encima de los 60 diputados y sigue creciendo entre los jóvenes y los obreros españoles.
Pedrojota graba un videoblog preguntándose compungido si VOX se convertirá en la segunda fuerza política y hablando del bumerang que amenaza a Sánchez.
Y abre El Español, el diario online que no hace tanto nos estigmatizaba como ‘troleros’ por adelantar que Ábalos era un putero corrupto, con una macroencuesta donde posiciona al PP en 142 escaños, frente a los 102 del PSOE, a la izquierda zarrapastrosa sin sumar siquiera 20 y a VOX con la friolera de 62.
Maruhenda, tan suavón y entregado a Genova 13, saca un sondeo que atribuye también 62 diputados a los de Abascal.
Añade, para consolarse, el director de La Razón que entre las dos formaciones de la derecha podrían reunir hasta 209 diputados, 94 más que PSOE y Sumar juntos.
Es significativo —y muy revelador— que el sanchista y pesebrero El País —así como la Cadena SER— titulen este lunes 12 de enero de 2026 que ‘VOX se dispara al 18% y eleva a 13 puntos la ventaja del bloque de la derecha sobre la izquierda’.
Tiran del barómetro del Instituto 40dB, realizado entre el 29 de diciembre de 2025 y el 5 de enero de 2026, lo que deja patente que los resultados de Extremadura no fueron una anomalía, una excepción o algo singular.
Hay una tendencia entre la ciudadanía, que veremos plasmarse este 8 de febrero en Aragón y posteriormente en otras regiones, hasta llegar a las generales: España gira con fuerza a la derecha.
La gente se ha hartado de inmigración ilegal, leyes de género, okupas, claudicación ante proetarras y separatistas, puteríos y mangancias.
Me dicen que VOX, que ya supera al PSOE en Murcia, Almería y Badajoz, está pisando el acelerador en Valencia, Ceuta y Melilla.
Y escuché a Abascal, tras oírle decir que no buscan puestos en Gobierno alguno, que ha decidido recoger el guante lanzado por la tibia Guardiola y que quiere una vicepresidencia, consejerías y hasta la presidencia de la Asamblea en Extremadura, en proporción a los votos sacados por su partido.
Me parece perfecto y lo mismo, cuando llegue el momento, en el Gobierno de España, pactando con el PP un decálogo de medidas tajantes y urgentes, para poner de nuevo en pie a esta Nación antaño tan grande.
Me alegro, porque significará que expulsamos del poder, con una pata en el culo, no solo a este PSOE sectario y ovejuno, sino también a Bildu, Junts, ERC y PNV.
Y que se acabarán el mercadeo con quienes quieren romper España y las memeces woke.
Punto final.