La decepción ha sido de las grandes y algunos, en vez de tomar nota, buscan culpables.

¿Tiene más culpa de nuestros males olímpicos Alberto de Mónaco que Ana Botella?

Hemos pasado del sueño a la pesadilla y, lo que es peor, nos han puesto la cara como un tomate

¿No toca ya la regeneración de quienes nos metieron en las crisis económica, política, institucional?

Así somos. Convierten nuestro sueño olímpico en simplemente pesadilla de una costosa borrachera de verano y nos conjuramos a «limpiar» el COI: ¡Ley de Transparencia!

Tienen que ser todos sus miembros corruptos si no han sido capaces de ver que nuestra propuesta era la mejor.

Abramos entonces las ventanas, dejemos entrar el aire fresco que ventile el vicio de la larga parranda, desempolvemos las alfombras… Eso sí, en las casas de los demás porque la nuestra está impoluta.

¿A nadie le suena esta nueva decepción olímpica a fin de ciclo? Porque los españoles, por culpa de la crisis, hemos tenido que hacer demasiados sacrificios, esfuerzos, convivir con excesivo sufrimiento y, lógicamente, hemos afrontado cambios en nuestras vidas impensables hace tan solo unos pocos años.

¿No toca ya la regeneración de quienes nos metieron en las crisis económica, política, institucional y tampoco parece que sean demasiado diligentes a la hora de sacarnos de ellas?

Este sábado pasado, alto y claro, nos lo han dicho en Buenos Aires. Eso sí: podemos escuchar el mensaje o, como siempre, culpar al empedrado.

Pensémoslo un momento:

  • ¿Si los españoles necesitamos unos Juegos Olímpicos para tener un objetivo común, de verdad, los culpables de nuestros males son los miembros del Comité Olímpico Internacional?
  • ¿Es culpable de nuestra fama el COI o quienes deciden que nuestros deportistas, si quieren acudir a competiciones internacionales representando a España, se paguen los gastos?
  • ¿Tiene más culpa Alberto de Mónaco que Ana Botella de lo que nos pasa?

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