La izquierda, obsesionada con la religión

Los progres que aplauden lo público usan seguros privados y llevan a sus hijos a colegios privados

Juan José Millás: "Si uno ha decidido dedicarse al robo con garantías jurídicas, el Gobierno es la mejor de todas las tapaderas posibles"

Los progres que aplauden lo público usan seguros privados y llevan a sus hijos a colegios privados
Manifestación de batas blancas contra los recortes en Sanidad. EP

Exactamente, ¿cómo negociaron los obispos la asignatura de Religión con José Luis Rodríguez Zapatero? ¿A gritos? ¿Ordenaron que redoblaran las campanas en todas las iglesias de España? Lea a El Trasgo en La Gaceta.

Así debió de ser, aunque no me acuerde, o no tendría sentido el titular con el que abre un diario tan serio y tan de referencia como El País: «Wert y la Iglesia negociaron con sigilo la religión en la enseñanza«. Cuando estoy flojo y me entran tentaciones de considerar que, esté equivocado o no, El País es un diario serio que sopesa con gravedad la información calibrando cuál es más relevante para ir en la portada, siempre me salvan cosas de este estilo.

La educación está mucho en los papeles últimamente, debido al enésimo plan educativo de nuestra democracia. Los niños aprenden de la sabiduría acumulada por sus mayores a lo largo de los siglos; es el conocimiento que ha superado la prueba de las centurias el que siempre se ha considerado más adecuado para inculcar en las nuevas generaciones.

Y ahora asistimos al estrafalario espectáculo de unos planes que tienen menos años que los tiernos infantes a los que se aplican, que en pocos años han visto cambiar el modo en que les enseñan dos o tres veces. Y todo por la funesta manía de todos los ministros de Educación de dejar una impronta que creen permanente y que dura un suspiro.

Decía que la educación -la pública: en realidad, no hay otra- es noticia de portada. Aunque, claro, cada loco con su tema. Lo lleva el ABC: «José Ignacio Wert: ‘Acepto alternativas, pero la ley obligará a ofrecer castellano en Cataluña«. Hay, al menos, 40 millones de españoles que no vivimos en Cataluña. ¿No tiene la nueva ley ninguna otra relevancia para nosotros? También lo lleva La RazónSuspensos«. No pregunten…)

La obsesión de El País -de la izquierda en general, incluso la más seria- con la Iglesia no puede definirse más que como patológica. La Religión es una optativa que no cuenta en el historial académico y que eligen libérrimamente los padres que, seguramente, en una democracia tienen tanto derecho como cualquiera a que sus hijos reciban la educación que quieren, más siendo la religión mayoritaria. No hay ni para tanta noticia ni para tanto secreto.

ESTUDIOS DE QUITA Y PON

«La falta de transparencia deja sin datos públicos para comparar el desempeño de hospitales con diferentes formas de gestión. Los estudios de otros países no sustentan la premisa de que la gestión empresarial es más eficiente», leo en El País bajo el titular «Un modelo en entredicho«. En la página de inicio de la web se va a esta noticia desde el siguiente titular: «Privada: ¿más barata y mejor?«.

De un tiempo a esta parte abundan en los medios de la izquierda artículos en los que nos explican pacientemente, con abundancia de ejemplos y estudios, que lo privado -en educación, en sanidad- no es en absoluto mejor. La verdad es que desde que estoy en esto del periodismo he leído estudios demostrando cualquier cosa y su contrario. Datos hay a patadas, y es raro que se encargue un estudio sin un resultado en mente.

Pero hay una experiencia que se burla de todas estas manipulaciones: contemplar cómo los mismos progres que aplauden, jalean, pagan o publican esta defensa de lo público usan seguros privados y llevan a sus hijos a colegios privados. Cuando uno tiene algo gratis de excelente calidad no gasta sus buenos dineros en asegurarse una calidad inferior del mismo bien. Esa es la verdadera prueba del nueve.

CONSPIRANOIA ‘À GAUCHE’

Me sorprende agradablemente leer que Juan José Millás, que llevaba unas semanas desbarrando con conspiranoias que únicamente en la izquierda resultan aceptables, no sólo ha vuelto a la cordura en su última columna en El País, «¿Cuánto paga?«, sino a poner el dedo en la llaga con magnífica precisión: «Quiere decirse que, si uno ha decidido dedicarse al robo con garantías jurídicas, el Gobierno es la mejor de todas las tapaderas posibles. Bajo el amparo del Gobierno se puede jugar fuerte».

Debo decir que no es la primera vez que leo en medios de izquierdas opiniones similares. Lo curioso es que jamás dan el salto lógico para concluir que un Estado omnímodo es inevitablemente corrupto -además de ineficiente y despilfarrador-, sino que siguen esperando de un poder que saben corrupto toda suerte de beneficios y solidaridades a cuenta del contribuyente.

En el caso de Millás, salva la cara trayéndonos de vuelta una vez más su conspiración favorita: «No es fácil decidir, por ejemplo, de qué lado de la cremallera cae el diente que acaba de dar un mordisco a las pensiones. Podría parecer que cae del lado de la tapadera, que es el Gobierno, pero quizá haya sido una orden de la delincuencia organizada. La pregunta es cuánto paga el Gobierno paralelo al legítimo por sus servicios».

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Autor

Elena Bellver

Redactora de contenido web & Seo, Copywriter & Community Manager. Es la redactora de las recetas de cocina de Periodista Digital.

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