El presidente Rajoy mantiene a su fiel amigo andaluz en el aparato del partido cuando muchos esperaban que fuera ministro

El incierto futuro político de Javier Arenas despierta temores y cábalas en el PP

El 'Campeón' descartaba por completo en esta ocasión volver al Gabinete y espera otra oportunidad

El incierto futuro político de Javier Arenas despierta temores y cábalas en el PP
Javier Arenas. TAREK

No hay que descartar que siga los pasos de otros exministros como Ángel Acebes, José María Michavila, Isabel Tocino, Abel Matutes o Eduardo Serra

Cuando Mariano Rajoy escogió como nuevo líder del PP de Andalucía a Juan Manuel Moreno, muchos levantaron en hombros a Javier Arenas y lo encumbraron por enésima vez al olimpo de los populares.

Vaticinaron que el político incombustible, protagonista de tantas resurrecciones, había resurgido otra vez de sus cenizas. Aseguraron que su dedo volvía a señalar el norte en la sede del partido. Incluso, reaparecieron los rumores de que pronto sería ministro.

Mariano Rajoy ha acometido su primera crisis de gobierno y Javier Arenas se ha quedado donde estaba. Sus detractores gozan en silencio de alegría pero se equivocan al interpretarlo como una derrota, al igual que se precipitaron los que corrieron en febrero a predicar su vuelta a la primera línea.

El presidente el Gobierno ha preferido a Isabel García Tejerina, una experta del sector del campo, antes que a un político todoterreno curtido en mil batallas. Ha primado la tecnocracia a la política y el trabajo de despacho a la presencia mediática.

Arenas lo tenía claro hace semanas.

«Sé que no voy a ser ministro», confesaba a quienes querían escucharle. Sabía de antemano que la suerte estaba echada. Rajoy siempre busca al mejor para cada puesto y el Ministerio de Agricultura le viene a García Tejerina como anillo al dedo. Además, cuenta con el beneplácito de Miguel Arias Cañete, su máximo valedor. Arenas era consciente y lo secunda por completo.

Sin cartera ministerial, Arenas aguarda su momento. Parecía lógico que fuese el primero en entrar en el Ejecutivo cuando se produjera la esperada remodelación. Pero no ha sido así. Tampoco ha habido una crisis de Gobierno, únicamente un ajuste mínimo.

El andaluz lo auguraba e incluso avisaba en privado: «No voy a ser ministro. Ya lo he sido tres veces y he llegado a vicepresidente».

Sus palabras dan a entender que tiene colmadas las aspiraciones políticas. La Junta de Andalucía era el último sueño y no pudo ser.

Segunda oportunidad

Concluye en ‘El Semanal Digital’, el analista Pablo A. Iglesias, director de Información y Contenidos de Servimedia, que Arenas no ha sido ministro de Agricultura, pero quizás tenga otra oportunidad después del verano.

Si Luis de Guindos se marcha a presidir el Eurogrupo, puede que Rajoy acometa otra reforma del gabinete y, entonces, diseñe un equipo con mayor proyección política para el último año de mandato. Muchos lo desean, dentro y fuera del PP, pero sólo es una posibilidad.

Rajoy no parece dispuesto a grandes remodelaciones y ya avisó que le gustaría acabar el mandato sin cambios.

Ahora ha introducido un pequeño retoque, obligado e imprescindible por las elecciones europeas. Llegado el caso, en otoño podría repetir la misma operación con Jaime García-Legaz, Fernando Jiménez Latorre o el mismísimo Álvaro Nadal.

Mientras se despeja la incógnita, la morada que le queda a Arenas es el partido. Lo ha sido desde la derrota en las elecciones andaluzas de 2012. Cuando parecía rozar con los dedos el gobierno autonómico de la Junta, la suma de PSOE e IU le despertó bruscamente de la meta que tanto ansiaba. Arenas regresó a Madrid, aunque pisa lo justo la sede nacional.

Vida cómoda en el Senado y visitas ocasionales a La Moncloa. Las malas lenguas sostienen que Rajoy no le coge el teléfono como antes.

Estos dos años en Génova 13 pueden parecer unas vacaciones pero ha tenido fuertes sobresaltos por el caso Bárcenas.

En algunos despachos del partido se sostiene que el andaluz jamás volverá a ser titular en el equipo de Rajoy porque la sombra del extesorero del PP le acompañará donde vaya. En cambio, a los afines les gustaría un golpe de timón en la séptima para sustituir a la secretaria general.

Los arenistas recuerdan que el partido nunca ha funcionado mejor que cuando Aznar le encargó esa misión entre 1999 y 2003. Pero semejante posibilidad suena imposible. Rajoy confía ciegamente en María Dolores de Cospedal y la manchega está amarrada al cargo como altavoz necesario para volver a ganar en su tierra.

La última salida que le queda a Arenas es la puerta a la vida privada. No hay que descartar que siga los pasos de otros exministros como Ángel Acebes, José María Michavila, Isabel Tocino, Abel Matutes o Eduardo Serra. Alguno, mejor dicho, alguna estaría encantada de quitárselo de en medio para renovar la cúpula del PP.

El abandono de la política es una última opción. De hecho, cuesta imaginarlo en quien lleva 25 años en primera fila y se ha reinventado varias ocasiones. En cualquier caso, la decisión no está tomada y no se tomará antes del verano.

 

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