LEÑA AL QUE SAQUE LOS TRAPOS SUCIOS EN TWITTER

Las cuatro mentiras de Podemos para ocultar su crisis

El infantilismo instalado en la formación morada impide reconocer los errores cometidos

Podemos no paga traidores. Los subterfugios de la formación morada para acallar sus disidencias internas y las guerras entre sus facciones demuestran que del espíritu de del  15 M que tanto pregonoban no quedan ni las migajas. Repasemos el argumentario podemita con el que pretenden zanjar su crisis y las mentiras que oculta.

1- La culpa es del PSOE. El propio Errejón, número dos de Podemos, fue quien marcó esa línea de argumentario. La ‘primera dama’ Irene Montero ha ido incluso más allá:  la culpa es de las élites porque Podemos es «una china en el zapato para sus planes». Ni un gramo de autocrítica y sí mucha demagogia victimista.

Los nueve errejonistas que dieron la espantada de la dirección de Madrid tras la dimisión del secretario de organización madrileño, Emilio Delgado, muy próximo a Errejón, desmienten la versión de Montero. Su salida la han atribuido a discrepancias con su secretario de Organización, Luis Alegre y no a una conspiración del club Bildeberg.

Y en lugar de dar la cara, los señalados como Luis Alegre se esconden y rehusan dar explicaciones. «[Alegre] es la antítesis de lo que debe ser un dirigente político a la altura que las circunstancias reclaman», señaló Delgado, alguien que sí militó activamente en el 15-M. No es el único. El sector ‘errejonista’ señala a Miguel Vila, mano derecha de Alegre, (el ‘latin lover’ con el que coqueteaba la popular Andrea Levy por las redes sociales) a quien no le ha gustado que Delgado saque los trapos sucios de Podemos Madrid en Twitter.

2- Tampoco parece que las élites hayan tenido mucho que ver en la descomposición en Galicia, Cantabria, La Rioja y el País Vasco. Es vergonzante ver a un partido que hizo suyo lemas del 15-M como ‘No hay cola pa’ tanto cacique’ utilice la demagogia para tapar sus graves disidencias internas –Ruido de gaitas en Podemos Galicia tras varias denuncias por acoso sexista-.

Un caso de libro es del secretario general de Podemos Galicia, Breogán Riobóo, fue destituido por la cúpula nacional del partido tras la cascada de ceses y dimisiones en la dirección que él encabeza. Riobóo ha tenido claro desde el principio que el culpable de la crisis son las injerencias de la dirección nacional en la política de alianzas y la forma en la que se gestionó En Marea. Riobóo se opone a reeditar la confluencia para las autonómicas gallegas.

3- La crisis en Galicia revela que Podemos se pasa por el forro a sus bases. Hace tiempo que los famosos círculos de Podemos son un elemento decorativo en un partido nació al grito de ‘listas abiertas, democracia directa’. La única democracia que han visto las bases de Podemos ha sido aquella en la que Iglesias ha puesto a dedo a fichajes estrellas como el militar Julio Rodríguez o la juez Victoria Rosell. Y las bases, a tragar –A la podemita Bescansa ahora ya sí le importan los sillones: «No es lo mismo la jueza Rosell que Corcuera»-.

4- Toda disidencia debe ser silenciada o apartada. ‘Pablenin’ Iglesias controla el partido con la frialdad vertical de los viejos partidos de la casta. Como dice el editorial de El Mundo «los subterfugios empleados recuerdan a la vieja política, y muestran el infantilismo de un partido de aluvión incapaz de reconocer errores propios» -Terremoto en Podemos: la mano derecha de Pablo Iglesias en La Tuerka también dimite-.

Iglesias no ha parado de dejar cadáveres en el camino y tiene muchos muertos en el armario de dirigentes de Podemos que han sido fulminados por sus diferencias con la cúpula morada.

Detrás de la guerra interna de Podemos hay un debate crucial sobre la estrategia con el PSOE: unos (errejonistas) temen ser engullidos por los socialistas como la Izquierda Unida de Gaspar Llamazares y otros (pablistas) quieren asaltar el cielo de Ferraz en las próximas elecciones.

El problema esencial de Podemos es que es «un holding de grupos con distintas bases territoriales, intereses no siempre coincidentes y voluntad dudosa de plegarse a la voz de mando», como diagnosticó un editorial de El País. De ahí que el aislamiento de Iglesias en la cúpula del partido es cada vez más evidente.

@lbalcarce

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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