La baza final del líder del PP son las terceras elecciones

Mariano Rajoy intensifica su ‘Operación Ablandamiento’

El candidato popular descarta cualquier negociación con los nacionalistas, que prefieren claramente al PSOE

El Gobierno de Rajoy presiona a Ciudadanos y al PSOE con el techo de gasto para lograr un acuerdo de investidura

Fue el claro vencedor de las elecciones del 26-J y ni ha pestañeado, cuando el PSOE se ha puesto a gritar que no se abstendrá ni en peligro de muerte para facilitar su investidura o al ver como Ciudadanos se empecina en quedarse a medio camino (Se encona la polémica en el PSOE por el ‘NO’ a la investidura de Rajoy como presidente del Gobierno).

Tampoco se ha asustado Mariano Rajoy ante el rechazo de los nacionalistas catalanes y vascos, que sean de derechas o de izquierdas, prefieren que gobierne en Madrid un socialista y a ser posible dúctil y maleable como Pedro Sánchez (‘El País’ llama a Pedro Sánchez «simple e irresponsable» tras su nuevo plante ante Rajoy).

Rajoy, que ha hecho suyo ese viejo lema que aconseja ir por el mundo ‘con paso de buey, vista de águila, diente de lobo y haciéndose el bobo’, sigue impertérrito en su ‘Operación Ablandamiento’, consciente de que los partidos nacionalistas, que en el pasado eran el fiel de la balanza que permitía muñir Gobiernos en Madrid, ni siquiera participarán en las negociaciones que lleva a cabo para poder ser investido de nuevo presidente (Las dos caras de Ciudadanos: el poli bueno Rivera y el poli malo Miguel Gutiérrez).

No podrá contar Rajoy para su investidura o para sacar adelante nuevos Presupuestos ni con el Partit Demòcrata Català (la antigua Convergència) ni con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que afronta unas elecciones autonómicas en septiembre.

El encuentro que Rajoy mantuvo el miércoles 3 de agosto de 2016 con Albert Rivera abrió un resquicio en el encapotado panorama político.

Pero por debajo del optimismo de Rajoy fluía la realidad: el PP no ha logrado sumar para la investidura ningún apoyo más al de sus 134 diputados y los tres de sus coaligados, Unión del Pueblo Navarro (UPN, dos escaños) y Foro Asturias.

Más allá del canal de comunicación permanente abierto con Ciudadanos y las presiones al PSOE para «reblandecer» su posición, la hoja de ruta de Rajoy pasa por «despachar con los demás» antes de reunirse con la presidenta del Congreso, Ana Pastor, para determinar cuándo podrá someterse a la investidura.

¿Qué puede esperar de los demás? Dada la alocada deriva independentisma que ha tomado la antigua Convergència, no puede ni debe sondearla como aliado.

Fuentes de la formación catalana insisten en que «no hay ni una posibilidad» de negociar nada: «Francesc Homs lo ha dicho muy claro».

Después de que los ocho diputados del ahora Partit Demòcrata Català se hayan quedado sin grupo parlamentario en las Cortes, con la consecuencia inmediata de perder más de 4,5 millones en asignaciones, la posición de la organización respecto al PP se ha radicalizado.

En plena conmoción por el destierro al Grupo Mixto, Homs afirmó en Catalunya Ràdio:

«Me atrevo a asegurar que ni Mariano Rajoy ni ningún miembro del PP será presidente del Gobierno español».

«Rajoy no será presidente y no sabe lo feliz que seré».

El puente levantado con la elección de la Mesa del Congreso y el apoyo con votos secretos (que Convergència niega) a candiatos del PP, está roto. La resolución independentista del Parlament ha dinamitado toda posibilidad de entendimiento.

Pese a que la relación con el PNV no es tan inflamada, Rajoy tampoco puede esperar ningún apoyo inmediato de este partido, que ya se ha metido de lleno en el proceso electoral vasco.

Tras su encuentro con el Rey, su portavoz, Aitor Esteban, insistió en que sus cinco diputados votarían no a la investidura de Rajoy.

«Si nos llaman, estaremos, pero nuestro doble no [para la primera y la segunda votación] es inamovible».

«Hablar», puntualizan, «no es pactar».

Como elemnto de peso en la ‘Operación Ablandamiento’el Gobierno utiliza la aprobación del techo de gasto.

Rajoy entiende que en las negociaciones con otros partidos el techo de gasto, los presupuestos generales y la formación de Gobierno forman parte de un mismo «pack» y advierte de los problemas que podría generar en las comunidades autónomas -en siete gobierna el PSOE- demorar un acuerdo.

«España necesita un Gobierno a pleno rendimiento que pueda aprobar con plenas facultades un techo de gasto y unos presupuestos. Y la solución es muy clara: investir un Gobierno y que pueda hacer las cosas sin ninguna duda de legalidad porque las hay y muy grandes», advirtió la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este 5 de agosto.

«Un Gobierno en funciones tiene vetada la elaboración de los Presupuestos y el techo de gasto es el primer paso para la elaboración de los Presupuestos. Si queremos evitar que estas cosas terminen en los tribunales».

El documento negociador con las coincidencias que el PP encuentra entre su programa y el pacto firmado el pasado febrero entre Ciudadanos y el PSOE está repleto de propuestas genéricas («apostar por», «revisar», «mejorar»…) sin mayor concreción.

Rajoy estaría dispuesto a «racionalizar» el gasto en las Diputaciones provinciales -Pedro Sánchez y Albert Rivera proponían suprimirlas-.

La vicepresidenta en funciones señaló la racionalización de las administraciones públicas como uno de los puntos que «interesa mucho a Ciudadanos» y sobre el que pueden negociar.

La vicepresidenta apeló directamente al PSOE.

«Aún en el supuesto de que pudiéramos aprobarlo [el techo de gasto en funciones], no podemos aprobar los Presupuestos».

«Me puede explicar el Partido Socialista cómo financiamos el mayor margen para las administraciones públicas y cómo podemos fijar liquidaciones negativas en la parte que corresponde para su financiación?».

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