Cabalgando entre lo factible y la pura y fantasiosa ciencia ficción, la cinta del director mejicano Alfonso Cuarón pone con su atmósfera oscura y pesimista los pelos como escarpias, al igual que hace disfrutar de un trabajo cinematográfico serio y elaborado con sólidos fundamentos. La interesante propuesta nos transporta al año 2027 (concretamente la historia nos lleva a una gris, caótica y militarista Gran Bretaña) para describirnos un posible futuro cercano en el que imperan la desesperanza y la tolerancia cero a la inmigración ilegal, en la que el ser humano, azotado por una infertilidad generalizada, tiene fecha de caducidad; hace diecinueve años que nació el último niño y desde entonces ha habido una desesperante y catastrófica esterilidad. Theo (Clive Owen) es un antiguo activista venido a menos y reconvertido en burócrata que descubre sin pretenderlo que una mujer negra inmigrante está milagrosamente embarazada y podría suponer una esperanza para la supervivencia futura de la especie –paradójicamente, y con toda la intención, se nos plantea un futuro de la raza humana (única que importa) que pasa por el bebé de un inmigrante-. Theo pasará de amargado hombre del traje gris, a héroe por un día.
Desde Y tu mamá también hasta esta Hijos de los hombres, pasando por realizaciones como la tercera entrega de Harry Potter, Cuarón se ha especializado en atreverse con lo que le echen, renunciando (al estilo de Joel Schumacher) así al cine llamado de autor, y al sello propio, para desarrollar su capacidad todoterreno; opiniones hay para todos los gustos, pero lo que sí es cierto es que suele convertir en buena película cualquier proyecto que le llegue con un mínimo potencial. Bendito mercenario.
Si bien a este interesante trabajo le sobra alguna tosquedad de guión que pretende enfatizar el discurso apocalíptico, se puede degustar una realización que es todo fondo, con una estética catastrofista sencilla y efectiva que recuerda a V de Vendetta o 12 monos.
Clive Owen, que en sus últimos y excelentes trabajos está callando muchas bocas (entre ellas la mía), se mete a la perfección en la piel del tipo normal hitchkockiano que se ve obligado a lidiar con lo que le supera sin ser ni convertirse en superhéroe. Por otro lado podemos disfrutar de la siempre solvente Julianne Moore y de nada menos que Sir Michael Caine en un papel tan atípico como brillante, que supone la nota de color a veces necesaria en una película tan árida.
El final no es precisamente “made in Hollywood”, pero tampoco tan extremista como si fuese obra de Lars “las personas somos escoria y solo merecemos muerte y destrucción” von Trier. Apta para todos los paladares y muy recomendable como alternativa a City of Angels o Family Man; ustedes ya me entienden…
Dirección: Alfonso Cuarón. Título Original: Children of men. Intérpretes: Clive Owen (Theo), Julianne Moore (Julian), Michael Caine (Jasper), Chiwetel Ejiofor (Luke), Charlie Hunnam (Patric), Claire-Hope Ashitey (Kee). Guión: Alfonso Cuarón, Timothy J. Sexton, David Arata, Mark Fergus y Hank Ostby; basado en la novela «Children of men» de P.D. James. Música: John Tavener. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Montaje: Alex Rodríguez y Alfonso Cuarón.