Dicen por ahí que en el cine ya está casi todo inventado. Además, se atreven a añadir los pesimistas deslenguados que la aparente originalidad de cada año consiste en rescatar una idea del baúl de los recuerdos, y si tiene aceptación, varios la copiarán también.
Este año le ha tocado a las pelis de magos. Abrió la veda Woody Allen con la divertida Scoop, pero no creo que cuente, porque el hipocondríaco neoyorquino más famoso va siempre por libre, y poco le importa lo que sucede a su alrededor. Por otro lado, en enero se estrenará en España la esperada The Prestige (afortunadamente nada que ver con catástrofes en Galicia), de Christopher Nolan, en la que Hugh Jackman y Christian Bale interpretan a dos magos rivales, film que contará también nada menos que con Sir Michael Caine y Scarlett Johansson. Para abrir boca con el tema, acaba de aterrizar en nuestras pantallas El Ilusionista, una entretenida historia en la que Edward Norton, uno de los mejores actores del firmamento actual, y debilidad personal de quien suscribe, se “disfraza” de Eisenheim, misterioso ilusionista en la Viena del siglo XIX, y mantiene un polémico contencioso con un pertinaz policía, encarnado por Paul Giamatti (Entre Copas), que investiga el asesinato en extrañas circunstancias de una noble “conocida” del citado mago (la guapísima Jessica Biel). Para dar el siniestro toque antagónico, la obra cuenta con el sempiterno villano Rufus Sewell (Dark City, La Leyenda del Zorro) en el papel de malo malísimo.
Lo inescrutable de Norton en su personaje, y lo trabajado de los trucos de magia que podemos observar en el film (tanto en la labor del actor como en el aspecto técnico) se convierten en el conejo de la chistera de esta cinta.
El guión, un tanto flojo, aunque mejore al final, está compensado con una amarillenta ambientación de la época, con vestuarios creíbles y actores de primera línea sin demasiados alardes, pero que aportan solidez, seriedad y necesaria elegancia.
En resumen, y como en todo buen truco de magia, la estética es lo que cuenta en esta obra, y a falta de peso argumental (aunque bien estructurado, algo insustancial), disfrutarán de una película que descansa en los hombros de actores, director artístico y estupenda banda sonora de Phillip Glass.
En espera de ver enfrentarse a principios de año a Jackman y Bale, pueden ir metiéndose en ambiente con este atípico thriller con elementos históricos, sobre todo si les gusta la magia y están dispuestos a creer, que es el fundamento de ésta a fin de cuentas.
Dirección: Neil Burger. Duración: 110 min. Intérpretes: Edward Norton (Eisenheim), Paul Giamatti (inspector Uhl), Jessica Biel (Sophie von Teschen), Rufus Sewell (príncipe Leopold), Eddie Marsan (Josef Fischer), Jake Wood (Jurka), Tom Fisher (Wiligut), Karl Johnson (doctor). Guión: Neil Burger; basado en el relato corto “Eisenheim: The illusionist” de Steven Millhauser. Música: Philip Glass. Fotografía: Dick Pope. Montaje: Naomi Geraghty. Vestuario: Ngila Dickson.