Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

Little Miss Sunshine: pequeña gran película

Son muchos los amigos que me habían dicho que no podía perderme esta película, y finalmente me he rendido y la he visto. Tarde, pero la dicha ha sido buena, así que según el refrán, quedo disculpado, ¿no?

Además de los problemas de fecha de estreno con los que me he encontrado, reconozco que he remoloneado más de la cuenta porque no me llamaba demasiado la atención una road movie protagonizada por una familia de lunáticos -el padre es insoportable, la madre no lo soporta, el hijo mayor no dice ni una palabra por rebeldía, el tío es un suicida, el abuelo esnifa cocaína, y la hija menor, única medio normal, les mete a todos en un lío de padre y señor mío-. Llamadme cerrado si queréis, pero cuando el cuerpo no me pide ver una película, me cuesta mucho no seguir mi instinto –estupidez por mi parte, porque si te paras a pensarlo, el planteamiento promete (cuando menos, originalidad)-. Como de todo hay que ver para comparar o reafirmarse, y ante la opinión popular que ha despertado mi curiosidad, un día de debilidad me he decidido a verla.

La ágil e inteligente cinta del tándem debutante me ha sacado los colores y recordado que el prejuicio está muy feo. Desde el principio la obra se propone romper con moldes establecidos por los grandes estudios para el género de comedia, y la delirante historia de esta familia (a)típica americana sobre la ilusión de una niña por participar en un concurso de belleza que da nombre al film, y la obsesión de su padre por la competitividad, que tiene, como suele ocurrir con las comedias, muchísimo de realidad aplastante, conecta con el espectador y le divierte por igual. Como buen trabajo inteligente, mezcla las dos materias primas (tanto de risas y tanto igual de drama de la vida) para el éxito; eso si tienes quien sepa elaborarlo, claro está.

Limitaciones presupuestarias de proyecto pequeño y cierta ligereza argumental no merman la capacidad de crítica social del mordaz y socarrón film, que retrata el global de las relaciones comunes en busca de esperanza de esta familia numerosa, analizándolas por afinidades de dos en dos: por un lado, entre el genial abuelo y su nieta, por otro lado, la conexión entre el hijo mayor y su tío el suicida, y por otro el amor-odio de los padres.

Está de más mencionar la capital importancia de los actores para que funcione una obra coral como esta. Y todo ello sin el reclamo de nombres lustrosos que deslumbren tanto que haya que ponerse gafas de sol antes de entrar al cine. En el poco conocido reparto, quien más suena (para que se hagan una idea) es Greg Kinnear, el vecino gay de Jack Nicholson en Mejor Imposible, o el hermano guapo de Harrison Ford en Sabrina, papeles de tercera fila, que no veían venir que se fuera a salir de su propia piel en esta cinta que le daba una oportunidad protagonista de decirle hasta luego a la mediocridad; en otras palabras, el papel de su vida. Los demás están, sin brillar tanto, estupendamente también en unos papeles jugosos y muy divertidos que a mi me hicieron sonreír, reflexionar, identificarme y finalmente reír (la actuación de la cría en el concurso de belleza hace época); y todo ello sin moverme de un sillón.

Ahora agradezco la tenacidad de aquellos que me empujaron a ir a verla, sin el impulso de los cuales, esta pequeña gran película que no pretende enseñar a nadie, pero logra mostrar mucho, habría pasado de largo por delante de mis narices.

Dirección: Jonathan Dayton y Valerie Faris. Duración: 101 min. Intérpretes: Greg Kinnear (Richard), Toni Collette (Sheryl), Steve Carell (Frank), Paul Dano (Dwayne), Abigail Breslin (Olive), Alan Arkin (abuelo). Guión: Michael Arndt. Música: Mychael Danna. Fotografía: Tim Suhrstedt. Montaje: Pamela Martin. Diseño de producción: Kalina Ivanov. Vestuario: Nancy Steiner.

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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