Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

¿Hasta cuándo?

Por Silvia Laguillo

Se aferraba a sus rodillas con tanta fuerza que se hacía daño. Sentado con la cabeza entre las piernas parecía que estuviese a punto de vomitar en el suelo de mármol, y su balanceo enfermizo decía muy poco de su actual estado anímico. Pero no estaba loco, sólo era más receptivo que la mayoría, o que todos los que le habían rodeado alguna vez. La alegría le inundaba el pecho y la tristeza era un hachazo en la espalda, tan radical siempre, nunca a pequeños sorbos. Quizás podría haber sido tachado de bipolar, y hasta él mismo lo había pensado en alguna ocasión , pero sabía que no era así, simplemente era más sensible que el resto.Un hecho natural como el ver envejecer a sus padres le estaba matando de dolor…

Era feliz con ella. Todo era tan hermoso, tan perfecto, que cualquier fallo parecía derrumbar el alma, la de él…Hacía mucho tiempo que había ocurrido, una única vez, sólo una, pero el recuerdo seguía grabado a fuego en su corazón, y más peligroso, en su cabeza. Cuando estaba con ella desaparecía todo lo malo, y aquél resquicio de traición quedaba apagado por horas, días, e incluso semanas, siempre dependiendo de lo cerca que estuvieran esos ojos azules para limpiar las impurezas de su interior. Pero incluso de noche, notando el aliento dormido de ella en el cuello, cerraba los ojos y el mismo pensamiento le invadía una y otra vez…¿por qué? ¿qué había fallado en ese momento? ¿volvería a ocurrir?…

Después de aquello se habían jurado amor eterno, sellándolo con un anillo en el dedo detrás de una iglesia, como si Dios estuviera dando fe desde las vidrieras. Y desde aquél día, ella perdonó, olvidó y amó, sencillamente como todo en su vida, sin complicaciones. Él se dedicó a amarla de todas las formas en que se puede amar a una mujer y como nunca lo había hecho con ninguna, pero no perdonó y no olvidó.

Era un día cualquiera en que ella no estaba, y los pensamientos pesaban tanto que le dolían los ojos…¿por qué?… ¿qué hice mal?. Daba patadas al suelo como un niño en rabieta por si el dolor del impacto desviaba su atención y en muchas ocasiones intentaba tener imágenes sexuales para poder cambiar de tema en su mente.

¿Hasta cuándo se iba a torturar así?

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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