El estreno en España de la tercera entrega de la mejor adaptación de los últimos tiempos de un superhéroe al cine ya es inminente, y la amenaza a la que se tendrá que enfrentar Spiderman se antoja la mayor de las tres películas.
Nada mejor que hacérselas pasar canutas a un personaje para que sus aventuras se nos vuelvan cercanas e interesantes. Yo siempre he preferido a los superhéroes que no son de plástico, que tienen emociones humanas y sufren sus vidas detrás de la máscara. Spiderman, con permiso de Daredevil (que lo del pobre abogado ciego es para ponerle un monumento), es el más sacrificado y por ello uno de mis favoritos. No en vano, de sus páginas sale la famosa frase “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Pobre iluso…
Ante el evento del año para los fans del arácnido, vamos a repasar algunos de los momentos más turbulentos –un buen número (demasiado abarcar, para mi gusto) condensado en esta tercera parte de la saga, otros ya contados en la gran pantalla, otros sólo conocidos por los seguidores del cómic– por los que los guionistas han hecho pasar al héroe más humano y puteado de la factoría Marvel.
Ya desde el comienzo, todo fue torciéndose para el pobre Peter Parker, empollón con gafas, tímido y poco popular: en 1962 (Amazing Fantasy 15) “papi” Stan Lee le cambió la vida para siempre con la picadura de una araña radiactiva. Aquello le otorgó “asombrosos” poderes, sí, pero a la vez lo condenó a una vida en primera línea de fuego que no se habría atrevido a vivir en sus peores pesadillas.
Para más INRI, al poco de convertirse en Spiderman, el tierno Parker descubre en propias carnes lo del gran poder y la responsabilidad: un maleante al que pudo detener y no detuvo por prepotencia acabó matando a su tío Ben. Si grande fue el cambio de su vida al ponerse la máscara, éste fue el más duro y traumático golpe que ha moldeado su excesivamente responsable personalidad. De ello fuimos testigos en el primer film dedicado al trepamuros.
Y en este (de momento) último tendremos ocasión de asistir –no exactamente tal cual la vimos pasar por las viñetas– a la otra gran muerte que ha marcado a Peter Parker. Gwen Stacy fue su primer amor de adolescente, y la trepidante escena del Duende Verde en el puente con Mary Jane que hemos visto en el cine, fue realmente con la antiséptica rubia enamorada de Parker, y el desenlace fue fatal. Resultado: gran parte de la inocencia del muchacho se fue al garete. En la tercera entrega que está a punto de estrenarse se utiliza el personaje de Stacy, pero según la historia contada hasta ahora en celuloide, todo deberá ser necesariamente distinto. Hay que aceptar ciertas licencias artísticas por el bien del espectáculo.
Otro de los alicientes de Spiderman 3 va a ser la esperada aparición de uno de los villanos más carismáticos: Veneno. El peligro de este tipejo no viene de la persona que lleva el traje negro, sino del propio traje en sí, que no es otra cosa que un alienígena que Spiderman encontró en las Secret Wars (otra historia para otro día), y que estaba tomando el control de su huésped. Cuando “Spidey” se dio cuenta y consiguió desembarazarse de él, el alien se unió a un pobre diablo desequilibrado llamado Eddie Brock para convertirse en uno de los más mortíferos y despiadados malos del universo Marvel. Ya veremos cómo nos cuentan la historia en la gran pantalla.
Ha habido también grandes fiascos en la trayectoria “viñetil” de Spiderman, como las olvidables sagas del clon (no pregunten) y de la falsa muerte de su tía May (la señora más longeva del mundo, que sobrevivirá a cualquier superhéroe o villano), pero en general han sido muchos más los momentos gloriosos de este gran personaje que ahora volveremos a disfrutar todo lo en carne y hueso que los efectos digitales nos permitan.
Últimamente ha vuelto de la muerte y se ha unido a los poderosos Vengadores, y en Estados Unidos (en breve saldrá editado en España) ha hecho pública su identidad secreta, con el consiguiente patatús del gruñón peinado al cepillo de su jefe J.J. Jameson; ya ven que el muchacho no pierde el tiempo, y el cine tendrá mucho que contar mientras el personaje se trate con el cuidado que se trata y sus aventuras se sigan traduciendo en éxitos gracias a las colas en las taquillas de los cines y las ventas o alquileres de las innumerables versiones en formato DVD. Me da a mí que Peter Parker va a tener que seguir sufriendo unos cuantos años más…